La Comisión Europea ha optado por fortalecer su vigilancia sobre WhatsApp, que será sometido a condiciones más estrictas bajo la legislación digital de Europa. Desde este momento, los canales públicos de la aplicación tendrán que respetar el Reglamento de Servicios Digitales (DSA), pero los chats privados seguirán sin estar sujetos a estos deberes debido a que están resguardados con cifrado de extremo a extremo.
WhatsApp, propiedad de la empresa estadounidense Meta, es considerada oficialmente con esta resolución como una plataforma online de gran tamaño, lo que supone un control directo desde Bruselas. La empresa dispondrá de un periodo de cuatro meses para adecuar sus políticas, procesos y sistemas a las demandas establecidas por la normativa comunitaria.
Supervisión centrada en los canales públicos
El nuevo marco regulatorio solamente impactará a los canales públicos y abiertos de WhatsApp. En estos lugares, si se detecta la difusión de contenidos ilegales, como discursos e odio o amenazas serias, Bruselas podrá actuar directamente e incluso aplicar sanciones económicas si no se cumple con las reglas.
En cambio, los mensajes privados no estarán bajo este control porque el cifrado evita que terceros, incluidas las autoridades en Europa, tengan acceso a su contenido.
El Reglamento de Servicios Digitales entra en juego
La medida se enmarca en el DSA, la ley con la que la Unión Europea intenta forzar a las grandes plataformas tecnológicas a hacerse responsables de los contenidos que almacenan. La normativa tiene como objetivo, además de luchar contra contenidos ilícitos, disminuir los peligros de la manipulación electoral y aumentar la transparencia en la administración de publicidad online.
Hasta el momento, la Comisión ha detectado 26 plataformas de gran envergadura que están bajo su control directo. Ahora WhatsApp se agrega a esta lista, que ya incluía plataformas de contenido para adultos, mercados en línea y servicios de Meta como Facebook e Instagram.
La supervisión de WhatsApp, hasta ahora, estaba a cargo de Irlanda, y que Meta tiene su sede en Europa allí y se considera una plataforma con in alcance regulatorio reducido. La responsabilidad ahora recae directamente en la Comisión Europea gracias a su nueva clasificación, lo cual implica una alteración significativa en el control del servicio de mensajería.
Meta en el punto de mira regulatorio
La decisión se toma en un momento en el que Meta ya está lidiando con múltiples procesos abiertos en la UE debido a supuestas violaciones de ley digital. Uno de los más importantes tiene que ver con la IA, en el que se estudia si la empresa restringe el acceso a asistentes de IA externos para favorecer sus propias soluciones.


