Google ha dado un paso que podría cambiar radicalmente las reglas del juego en internet. Según informa Forbes, la compañía obtuvo el 27 de enero de 2026 una patente titulada «AI-generated content page tailored to a specific user» que describe un sistema capaz de evaluar en tiempo real las páginas de destino de cualquier empresa y, si decide que no van a rendir bien para un usuario específico, reemplazarlas por una versión generada por inteligencia artificial ensamblada al momento. El usuario nunca vería lo que el equipo de la empresa construyó, sino lo que el modelo de machine learning de Google considera que debería ver.
La patente US12536233B1 fue presentada el 3 de enero de 2025, con una fecha provisional que se remonta al 25 de julio de 2024, y Google también ha presentado una solicitud paralela en Europa, lo que sugiere que no se trata de un experimento especulativo sino de una dirección que la compañía está tomando en los principales mercados mundiales.
Cómo funciona el sistema descrito en la patente
Según detalla Forbes, cuando un usuario realiza una búsqueda, Google genera una página de resultados estándar y, simultáneamente, puntúa la página de destino más relevante utilizando señales como la tasa de conversión, la tasa de rebote, el porcentaje de clics y la calidad del diseño. Si esa puntuación cae por debajo de un umbral determinado, o si la página simplemente carece del contenido deseado, los resultados de búsqueda podrían actualizarse para incluir un enlace a una alternativa generada por IA.
Esa página alternativa no sería una copia en caché del sitio original. Según la propia patente, sería una página ensamblada dinámicamente a partir de la consulta actual del usuario, su historial de búsqueda, el contexto de su cuenta y la información que Google pueda extraer de la página original. El documento describe posibles elementos como titulares personalizados, filtros de productos sugeridos, un feed de productos, enlaces a páginas de detalle e incluso un chatbot integrado. En otras palabras, una experiencia de marca completa construida por Google, no por la empresa.
Hay un punto especialmente llamativo en el texto de la patente que indica que el enlace a la página generada por IA podría aparecer dentro de un elemento de contenido patrocinado. Lo que la patente no aclara es cómo se facturarían esas unidades, quién las configuraría ni si requieren el consentimiento del anunciante. Esto abre la posibilidad de que los anunciantes paguen por clics que redirigen a una página que ellos no crearon.
La conexión con WebMCP: dos piezas de la misma estrategia
Para entender el alcance real de esta patente, hay que contextualizar el protocolo WebMCP de Google, presentado en febrero de 2026. Este protocolo permite a los propietarios de sitios web exponer funciones estructuradas e información directamente a los agentes de IA, eliminando la necesidad de que estos analicen elementos mediante capturas de pantalla. Como señala el mismo medio, los primeros resultados muestran una reducción del 67% en la carga computacional en comparación con las interacciones de agentes visuales.
Con estos cambios, se confirma que las webs están evolucionando hacia una pérdida progresiva de control de las marcas sobre el recorrido del usuario. Un proceso que empezó cuando los anuncios desplazaron al tráfico orgánico, continuó con los fragmentos destacados que redujeron los clics, y se intensificó con las respuestas generadas por IA que sustituyen cada vez más las visitas. Dejándonos la duda de ¿para qué servirán los sitios webs en el futuro?



