OpenAI ha decidido extender su programa piloto de publicidad en ChatGPT más allá de abril, dando un paso clave en su estrategia para monetizar la inteligencia artificial conversacional. La medida marca el inicio de una nueva fase orientada a consolidar un modelo publicitario más estructurado y escalable.
Según información publicada por Adweek, la compañía no solo prolongará las pruebas iniciadas en Estados Unidos, sino que comenzará a establecer compromisos económicos con anunciantes y a preparar su expansión internacional.
De la experimentación a un modelo publicitario sólido
Uno de los cambios más relevantes es la introducción de órdenes de inserción (IO), un formato habitual en la industria publicitaria que fija inversión, plazos y condiciones de campaña. Este movimiento indica el paso de una fase experimental a un modelo de ingresos más predecible.
Agencias como Jellyfish han confirmado que OpenAI ya está solicitando compromisos mínimos de campañas de al menos dos meses, lo que evidencia una clara evolución hacia la consolidación de su negocio publicitario.
Además, la compañía estaría estableciendo inversiones mínimas cercanas a los 200.000 dólares, reforzando su posicionamiento como una plataforma premium.
Cómo funciona la publicidad en ChatGPT
El formato actual se basa en mensajes patrocinados que aparecen tras las respuestas generadas por el asistente. Desde OpenAI insisten en que estos anuncios no influyen en el contenido de las respuestas, en un intento por preservar la confianza del usuario. No obstante, el sistema de segmentación sigue siendo poco transparente. Desde DEPT apuntan a que el modelo combina la intención de búsqueda del usuario —similar a los motores de búsqueda— con palabras clave proporcionadas por los anunciantes.
Expansión internacional
Tras consolidar las primeras pruebas en Estados Unidos, OpenAI prepara el despliegue internacional del piloto. Mercados como Canadá, Australia y Nueva Zelanda figuran entre los próximos destinos, en línea con una estrategia de rápido escalado para atraer a más marcas.
Con cerca de 920 millones de usuarios activos semanales, ChatGPT representa una oportunidad relevante para los anunciantes. Sin embargo, el formato aún muestra signos de inmadurez frente a plataformas consolidadas.
Los primeros datos sitúan el coste por mil impresiones (CPM) en torno a los 60 dólares, posicionando la oferta en el segmento premium. En contraste, las tasas de clics rondan el 0,91%, por debajo de los estándares de buscadores como Google. Aun así, la comparación resulta limitada, dado que el ecosistema publicitario de Google lleva décadas de optimización, mientras que OpenAI se encuentra en una fase inicial.
Un giro estratégico hacia la monetización
La ampliación del piloto forma parte de un cambio más amplio en la estrategia de OpenAI, que está priorizando productos escalables y monetizables frente a iniciativas más experimentales.
El desarrollo de su propio gestor de anuncios y la creciente formalización de acuerdos con anunciantes apuntan a un objetivo claro: convertir la inteligencia artificial conversacional en un nuevo canal clave dentro del marketing digital.
Con este movimiento, OpenAI se posiciona en la carrera por definir el futuro de la publicidad en entornos de IA, donde la integración entre contenido, contexto y recomendación será determinante para marcas y plataformas.


