DHL, FedEx y UPS han pedido a los ministros de Finanzas de la Unión Europea que implanten de forma escalonada las nuevas normas arancelarias sobre paquetes de bajo valor, alertando de posibles cuellos de botella en la cadena de suministro y un impacto en la disponibilidad de algunos productos médicos. Según ha podido saber Reuters, que ha tenido acceso a la carta enviada por las tres compañías el pasado 22 de mayo, las operadoras piden a Bruselas una implementación por fases para evitar un colapso operativo en las fronteras europeas.
Qué han pedido las tres operadoras
En la carta, firmada por Mike Parra, CEO de DHL Express Europe; Wouter Roels, presidente de FedEx Europe; y Daniel Carrera, presidente de UPS EMEA, las tres compañías piden a Bruselas que mantenga el arancel plano de 3 euros previsto desde el 1 de julio, pero que aplace «los elementos más complejos y sin resolver hasta que sean legalmente seguros y operativamente viables».
Las operadoras argumentan, según recoge Reuters, que los nuevos requisitos de datos y otros cambios exigidos por la normativa generan un nivel de complejidad «que de manera realista no puede implementarse antes del plazo del 1 de julio».
Los riesgos que señalan DHL, FedEx y UPS
Las tres compañías advierten de un «riesgo real» de que los envíos queden retenidos en las fronteras de la UE si no existe «un marco legal estable y funcional» antes de la entrada en vigor de la normativa.
En la carta vista por Reuters, los tres directivos escriben: «Tal disrupción podría afectar a la disponibilidad de suministros médicos, retrasar la producción industrial y generar cuellos de botella en toda la cadena de suministro europea, riesgos que son especialmente significativos en el actual contexto geopolítico».
El origen de la medida
Las nuevas reglas forman parte de los esfuerzos de la Unión Europea por frenar la entrada masiva de importaciones baratas procedentes de China, especialmente a través de plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu, que han aprovechado hasta ahora la exención arancelaria sobre envíos de escaso valor para competir con ventaja frente al comercio local.
La petición de las tres grandes operadoras logísticas aumenta la presión sobre los ministros de Finanzas europeos para que reconsideren el calendario de implementación. La decisión de Bruselas sobre si acepta una aplicación escalonada o mantiene el plazo original del 1 de julio determinará en gran medida cómo afrontará el sector logístico europeo uno de los cambios regulatorios más relevantes para el ecommerce transfronterizo de los últimos años.



