La Comisión Europea quiere fijar en 15 años la edad mínima para que los adolescentes puedan abrir y gestionar por sí mismos una cuenta en determinadas redes sociales y plataformas de vídeo. La medida forma parte del nuevo EU KIDS Act, presentado esta semana por Bruselas para establecer un marco común de protección de los menores en internet.
La propuesta plantea un acceso progresivo según la edad: los menores de 13 años no podrán disponer de cuentas propias en redes sociales, mientras que los adolescentes de 13 y 14 años podrán utilizar determinados servicios mediante cuentas limitadas y gestionadas por sus padres o tutores. A partir de los 15 años podrán crear y administrar sus propias cuentas. El texto todavía debe ser negociado y aprobado por el Parlamento Europeo y el Consejo.
Menores de 13 años: sin cuentas propias
El primer nivel de protección establece que los menores de 13 años no podrán acceder a redes sociales mediante una cuenta propia.
La Comisión contempla, no obstante, que puedan utilizar servicios de vídeo diseñados específicamente para niños mediante cuentas administradas por sus padres o tutores.
El objetivo es establecer una edad mínima común para toda la Unión y evitar que cada país termine desarrollando un sistema diferente. La Comisión considera especialmente vulnerables a los menores de 13 años y sostiene que la fragmentación de las normas nacionales dificulta la creación de un mercado digital único.
Entre 13 y 14 años habrá cuentas supervisadas
La propuesta introduce una segunda categoría para los adolescentes de 13 y 14 años.
En este caso, los padres o tutores podrán crear cuentas limitadas para determinados servicios de redes sociales y vídeo. Estas cuentas tendrán funciones restringidas y deberán incorporar herramientas de supervisión parental.
Uno de los límites más concretos es el tiempo de uso: la cuenta podrá tener un máximo de una hora diaria, establecido y controlado por los responsables legales.
Los padres también podrán aprobar previamente nuevos contactos y limitar el número de personas con las que el menor puede interactuar.
A partir de los 15 años, cuentas autónomas
El umbral de 15 años se convierte así en la edad de referencia para disponer de una cuenta autónoma en las plataformas afectadas por la regulación.
No significa, sin embargo, que los usuarios de 15 años queden fuera de las obligaciones de protección. El EU KIDS Act plantea que los servicios utilizados por menores incorporen medidas de seguridad específicas y estén diseñados para reducir determinados riesgos.
La Comisión quiere que las plataformas adopten un enfoque de “safety by design”, de manera que la protección forme parte de la configuración del producto y no dependa exclusivamente de que el menor o sus padres activen determinadas opciones.
Adiós al scroll infinito y a determinadas notificaciones
Las plataformas tendrán que limitar determinadas funcionalidades capaces de fomentar un uso excesivo. Entre ellas aparecen el scroll infinito, mecanismos de recompensa o incentivos al engagement y determinadas notificaciones durante las horas de sueño.
También se plantea restringir el contacto no solicitado de desconocidos y establecer perfiles privados por defecto para los menores.
Se considera especialmente problemáticos los sistemas de recomendación basados en perfiles y aquellas funcionalidades que pueden mantener al usuario consumiendo contenido de manera ininterrumpida.
Para las plataformas, el cambio es relevante porque afecta directamente al diseño de producto y no únicamente a la moderación de contenidos.
Los videojuegos y la IA también entran en la regulación
El EU KIDS Act no se limita a Instagram, TikTok, Facebook o YouTube.
La propuesta amplía las medidas de protección a plataformas de vídeo, videojuegos online, asistentes de inteligencia artificial y chatbots utilizados por menores.
En el caso de los asistentes de IA y los llamados compañeros digitales, la Comisión plantea que estén desactivados por defecto para los menores y que no puedan utilizar determinadas estrategias destinadas a generar dependencia emocional.
La iniciativa refleja así una preocupación que va más allá de las redes sociales: Bruselas pretende aplicar principios similares de protección a servicios digitales capaces de influir de manera significativa en el comportamiento de niños y adolescentes.
La edad tendrá que verificarse
Una de las cuestiones más complejas será comprobar la edad de los usuarios sin generar nuevos problemas de privacidad.
La propuesta obliga a redes sociales y plataformas de vídeo a verificar la edad cuando se crea una nueva cuenta. Las tiendas de aplicaciones también tendrán que utilizar mecanismos para comprobar la edad de los usuarios en determinados supuestos.
La Comisión señala como posible herramienta la aplicación europea de verificación de edad, diseñada para confirmar que una persona supera un determinado umbral sin conservar documentos de identidad ni datos biométricos.
El sistema pretende, por tanto, combinar control de edad y minimización de datos.
Las plataformas deberán revisar las cuentas existentes
La regulación también tendría efectos sobre los usuarios que ya están dentro de las plataformas.
El texto establece que los servicios afectados deberán determinar, dentro de los seis meses posteriores a la entrada en aplicación de la norma, si los titulares de cuentas existentes tienen menos de 15 años.
Esto puede obligar a las grandes plataformas a revisar sus actuales mecanismos de verificación de edad y a desarrollar sistemas capaces de detectar cuentas de menores que hayan utilizado una fecha de nacimiento falsa.
Para empresas como Meta, TikTok o Google, el reto no será únicamente técnico. También tendrán que adaptar sus procesos de consentimiento, supervisión y gestión de cuentas a una regulación común para los 27 Estados miembros.
Francia y España ya presionan por límites propios
La iniciativa europea llega mientras varios países están impulsando sus propias restricciones.
Francia ha aprobado una prohibición de acceso a redes sociales para menores de 15 años, mientras que en España se han planteado medidas para elevar las restricciones de acceso a determinadas plataformas hasta los 16 años.
La existencia de diferentes edades y mecanismos nacionales es precisamente uno de los argumentos de Bruselas para establecer un marco europeo común.
La Comisión busca evitar que una plataforma tenga que aplicar sistemas completamente diferentes dependiendo del país desde el que se conecta el usuario.
Todavía no es una ley
Aunque el anuncio introduce cambios importantes, el EU KIDS Act todavía no está en vigor.
La propuesta deberá pasar ahora por el procedimiento legislativo europeo y ser examinada por el Parlamento Europeo y los Estados miembros en el Consejo. El texto puede modificarse durante las negociaciones antes de convertirse en legislación definitiva.
Por ello, tanto la edad definitiva como los mecanismos concretos de verificación y las obligaciones para las plataformas todavía pueden cambiar.
La Comisión, no obstante, está marcando una dirección clara: reducir el acceso autónomo de los menores a determinados servicios digitales y trasladar una mayor responsabilidad a las empresas que diseñan y operan esas plataformas.
Para el sector tecnológico y publicitario, el impacto puede ser considerable. La regulación no solo afecta a quién puede abrir una cuenta, sino también a los sistemas de recomendación, la publicidad, las notificaciones, el diseño de las interfaces y la forma en la que las plataformas monetizan la atención de los usuarios jóvenes.


