El comercio electrónico afronta 2026 con un consumidor cada vez más orientado al ahorro y con mayores exigencias en los tiempos de entrega, un escenario que está obligando a los minoristas y operadores logísticos a cambiar sus estrategias con el objetivo de mantener la rentabilidad. Así lo refleja el informe Ecommerce Delivery Benchmark 2026, elaborado por Packlink, la plataforma de gestión logística diseñada para tiendas online y empresas, con el objetivo de analizar la evolución de las prioridades de compra y las capacidades logísticas del sector en Europa.
El estudio confirma que el precio sigue siendo el principal factor de decisión para la compra online. Un 36% de los consumidores sitúa el coste del envío como el elemento más determinante a la hora de completar una compra, por delante de la rapidez de entrega, señalada por el 22%, y de la comodidad de servicio, mencionada por el 17%. Por otra parte, la sostenibilidad pierde peso en las decisiones de consumo: mientras en 2023 representaba el 9% de las prioridades de los compradores, en 2026 cae hasta el 4%, reflejando un cambio hacia criterios más vinculados al ahorro y la eficiencia económica.
El informe a su vez refleja la creciente tensión entre las expectativas del cliente y la capacidad operativa de las empresas. Más de la mitad de los consumidores europeos, concretamente el 56%, considera que recibir un pedido en un plazo de dos días es el estándar habitual del comercio electrónico, sin embargo, solo el 30% de los minoristas asegura poder cumplir el plazo.
En este contexto, el mercado español mantiene una elevada predisposición hacia los servicios de entrega premium. El 48% de los consumidores afirma que estaría dispuesto a pagar un suplemento de unos entre cuatro y ocho euros por modalidades de envío con mayor rapidez, como la entrega en el mismo día o al día siguiente. No obstante, el interés por esas opciones se ha moderado respecto al año anterior, con una caída del 5% frente a 2025, lo que apunta a un consumidor más selectivo y sensible al precio, Matthew Trattles, vicepresidente de producto de la compañía cree que actualmente los consumidores tienen unas altas expectativas, pero estas no se acompañan de una disposición de gasto equivalente.
Desde Packlink consideran que el sector atraviesa una etapa marcada por la presión sobre los márgenes y la necesidad de ganar eficiencia. La combinación de entregas rápidas, costes ajustados y expectativas elevadas al consumidor está obligando a las compañías a optimizar sus redes logísticas y adaptar sus servicios a un mercado donde el ahorro vuelve a convertirse en el principal motor de compra.


