Después de casi un año de incertidumbre, la historia de TikTok en Estados Unidos parece encaminarse a un desenlace definitivo. El presidente Donald Trump firmó el pasado viernes la orden ejecutiva que aprueba la venta de las operaciones de TikTok en el país a un grupo de inversores estadounidenses, lo que permitirá mantener la red social en funcionamiento.
Sin embargo, desde la parte china se mantiene la cautela. ByteDance, propietario de TikTok, aún no ha confirmado públicamente el acuerdo ni la orden ejecutiva, aunque el pasado 19 de septiembre emitió un comunicado en el que señalaba que “trabajará de acuerdo con las leyes aplicables para garantizar que TikTok siga estando disponible para los usuarios estadounidenses a través de TikTok US”.
En cuanto a la operación, se estima que la valoración podría rondar los 14.000 millones de dólares (unos 13.000 millones de euros), según adelantó el vicepresidente J.D. Vance.
Las claves del acuerdo
TikTok se encontraba bajo presión por la Ley de Protección de los Estadounidenses contra Aplicaciones Controladas por Adversarios Extranjeros, que establece la prohibición de apps influenciadas por gobiernos extranjeros si no separan su estructura de la empresa matriz. En este contexto, la compañía debía desinvertir en Estados Unidos o enfrentarse a una prohibición.
La orden ejecutiva de Trump suspende durante 120 días la aplicación de esa normativa mientras se implementa el plan de desinversión. Dicho plan contempla la creación de una nueva empresa conjunta con sede en EE. UU., controlada por inversores estadounidenses, donde ByteDance mantendrá menos del 20 % del capital. El control operativo sobre algoritmos, datos y moderación de contenidos quedará en manos de la nueva entidad, con Oracle como actor principal.
ByteDance retiene los motores de ingresos
De acuerdo con fuentes citadas por Reuters, la nueva estructura está diseñada para que ByteDance siga gestionando áreas estratégicas como TikTok Shop y la venta de publicidad. De este modo, la compañía cumple con los requisitos de seguridad nacional exigidos por Washington, pero sin ceder los segmentos más rentables de su negocio.
Para los anunciantes y vendedores estadounidenses, el acuerdo implica continuidad. Quienes utilizan TikTok para influencer marketing, programas de afiliados o funciones de checkout nativo podrán seguir haciéndolo sin interrupciones. La fórmula garantiza así la conformidad regulatoria sin limitar el potencial comercial de la plataforma.
La separación estructural entre unidades de seguridad y de negocio podría convertirse en un precedente para otras plataformas que operan en mercados sensibles. Para los reguladores, supone un equilibrio: protección de los datos de los usuarios, sin frenar la innovación ni el crecimiento económico.



