Shein vuelve a acercarse a los mercados. El gigante chino de la moda ultrarrápida ha reactivado su proceso para salir a Bolsa y todo apunta a que Hong Kong será finalmente el destino elegido después de que sus intentos de cotizar en Nueva York y posteriormente en Londres quedaran frustrados por obstáculos regulatorios y tensiones geopolíticas.
La compañía ya ha recibido la autorización de la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC) para continuar con la operación y trabaja con sus asesores para lanzar la oferta pública de venta (OPV) entre septiembre y octubre de 2026, siempre que las condiciones del mercado lo permitan. La operación podría convertirse en una de las mayores salidas a Bolsa del año en Asia y supone un paso clave para una empresa que lleva casi tres años intentando debutar en los mercados internacionales.
El cambio de estrategia refleja cómo el contexto regulatorio y comercial ha transformado los planes de una de las compañías de ecommerce con mayor crecimiento de la última década. Lo que comenzó como un proyecto para cotizar en Wall Street ha terminado derivando hacia Hong Kong, un mercado considerado hoy mucho más favorable para empresas chinas con un fuerte peso tecnológico.
Hong Kong se convierte en el plan definitivo
Shein presentó inicialmente su solicitud para salir a Bolsa en Estados Unidos a finales de 2023, pero el proceso quedó bloqueado por las investigaciones de legisladores estadounidenses sobre su cadena de suministro, sus vínculos con China y las acusaciones relacionadas con el uso de algodón procedente de Xinjiang.
Ante ese escenario, la compañía trasladó sus esfuerzos a Londres, donde incluso obtuvo el visto bueno de la Financial Conduct Authority (FCA) británica. Sin embargo, la operación volvió a estancarse porque las autoridades chinas no aprobaron la documentación necesaria para completar la cotización. Las discrepancias se centraban, entre otros aspectos, en cómo debían describirse determinados riesgos relacionados con su cadena de suministro.
Tras ese doble revés, Hong Kong se ha convertido en la alternativa más viable. El respaldo del regulador chino elimina el principal obstáculo para la operación y acerca definitivamente a Shein al mercado bursátil.
Una valoración muy inferior a la de hace cuatro años
Aunque la salida a Bolsa parece más cercana, lo hará con una valoración muy inferior a la que la compañía alcanzó durante el auge del comercio electrónico tras la pandemia.
En 2022, Shein llegó a estar valorada en 100.000 millones de dólares, convirtiéndose en una de las startups privadas más valiosas del mundo. Sin embargo, la ralentización del consumo, el endurecimiento del comercio internacional y la creciente presión regulatoria han reducido considerablemente esas expectativas.
Las estimaciones actuales sitúan la valoración entre 40.000 y 50.000 millones de dólares, aunque algunos inversores consideran que podría situarse incluso por debajo de esa cifra. Aun así, la empresa espera captar varios miles de millones de dólares mediante la venta de una participación cercana al 8 % de su capital.
Para compensar el impacto de esta rebaja, Shein estudia mecanismos que permitan proteger parcialmente a algunos de sus primeros inversores, afectados por la diferencia entre la valoración prevista para la OPV y la alcanzada en rondas privadas anteriores.
Un contexto cada vez más complicado para el negocio
La salida a Bolsa llega en un momento especialmente delicado para Shein. Durante los últimos meses, la empresa ha tenido que adaptar su estrategia internacional ante el endurecimiento de las políticas comerciales tanto en Estados Unidos como en Europa.
En EE. UU., el fin de determinadas exenciones arancelarias para envíos de bajo valor ha incrementado los costes de importación, mientras que la Unión Europea ha aprobado la introducción de una nueva tasa para paquetes procedentes de plataformas como Shein o Temu, una medida que afectará directamente a su modelo logístico basado en envíos individuales desde China.
A ello se suma la creciente competencia de Temu, propiedad de PDD Holdings, que ha ganado cuota de mercado en numerosos países gracias a una estrategia similar de precios bajos y venta directa desde fabricantes chinos.
La salida a Bolsa impulsará el mercado financiero de Hong Kong
Si finalmente se completa, la OPV de Shein supondrá una de las mayores incorporaciones al mercado bursátil de Hong Kong de los últimos años y reforzará el papel de la ciudad como principal destino para las grandes empresas tecnológicas chinas que encuentran dificultades para cotizar en Occidente.
La operación también representa una victoria para Pekín, que en los últimos años ha impulsado el desarrollo de los mercados financieros chinos para reducir la dependencia de bolsas extranjeras y favorecer que sus grandes compañías permanezcan dentro de su esfera regulatoria.
Para Shein, la cotización supondrá acceder a nuevos recursos financieros con los que continuar su expansión internacional, reforzar su cadena de suministro y responder a un entorno cada vez más exigente desde el punto de vista regulatorio. Tras varios intentos fallidos, todo apunta a que el gigante del fast fashion está más cerca que nunca de convertirse en una empresa cotizada.


