El punto de venta físico se está reinventando, y con él lo que significa «aceptar un pago». Esta fue una de las ideas centrales de la mesa redonda «El terminal ha muerto. ¿Viva el terminal? El futuro de la aceptación de pagos en el punto de venta físico«, celebrada en la Sala FIS del Secure Payments & ID Congress 2026, en Kinépolis – Ciudad de la Imagen (Madrid).
La sesión, moderada por Francisco Gil Bárez, consejero delegado de Ingenico Iberia, reunió a Manuel Ruiz de Velasco, coordinador de proyectos tecnológicos del Consorcio Regional de Transportes de Madrid; Diego de Andrés Martínez, director corporativo de TIC y Digital de Grupo Aspro Ocio; y Ladislao López, Country Manager Iberia de Marketpay.
Los ponentes coincidieron en que, de cara a 2030, habrá menos terminales tradicionales pero más dispositivos capaces de cobrar con tarjeta, y en que la experiencia del cliente será el factor que marque la evolución del sector.
Marketpay: la experiencia de usuario manda, y el hardware dedicado sigue teniendo recorrido
Ladislao López defendió que todo dependerá de la experiencia que viva el cliente. Recordó que su compañía empezó en el sector cuando ni siquiera existían los terminales, y que fue precisamente la experiencia de usuario, junto con factores como la seguridad o la pandemia, lo que ha llevado a la sociedad a pagar de forma abrumadora con tarjeta.
Su visión es que habrá menos terminales como se conocen hoy, pero más dispositivos y más entornos donde cobrar. Desde la perspectiva del retail, subrayó que el cobro es el último paso de un largo proceso (fabricación, almacenaje, transporte, venta, promociones, stocks) y que en ese momento el sector debe aportar comodidad, rapidez y seguridad: «un mix» entre la protección de toda la industria y una experiencia fluida para el cliente.
Respecto al soft POS, el pago directamente en el móvil o dispositivo del comercio, López se mostró cauto: lo considera muy interesante para entornos con pocas transacciones diarias (de unas pocas a unas decenas), porque evita el coste y el mantenimiento del dispositivo, pero no lo ve en lugares donde se concentran cientos de operaciones en una mañana. Por eso, a su juicio, los dispositivos ad hoc para el cobro con tarjeta seguirán teniendo un papel en los próximos años.
Grupo Aspro Ocio: cobrar sin que el cliente se levante de la tumbona
Desde el sector del ocio, Diego de Andrés explicó que el pago es hoy una solución multicapa: software, hardware, nube y credenciales que permiten conocer, al menos de forma técnica, quién está pagando.
Aspro, que gestiona parques acuáticos, acuarios, parques de atracciones y de animales, ha desarrollado dispositivos móviles de cobro para mejorar la experiencia del visitante, que antes debía hacer cola o desplazarse. Ahora puede pedir y pagar desde su tumbona acercando su dispositivo. La compañía integra además soluciones de pago directamente en el software de venta, mediante terminales homologados, con buenos resultados y con la restauración como una de sus áreas de ingresos clave.
En materia de datos, De Andrés reconoció que Aspro está más avanzado en la parte online que en la física: en ecommerce manejan más información, y ahora estudian una solución que integre la plataforma de ecommerce con el pago en tienda para trasladar esa inteligencia al punto de venta y avanzar en fidelización.
Consorcio de Transportes: del validador al pago con el móvil del viajero
Manuel Ruiz de Velasco ofreció la perspectiva del transporte público: el Consorcio gestiona micropagos con unos seis millones de pagos (taps) al día, lo que lo convierte en la tercera autoridad de transporte más grande de Europa, tras París y Londres.
Explicó que el pago en efectivo es el que más fricción genera, por los tiempos que implica, y que el Consorcio desarrolla un sistema de ticketing basado en cuenta. Su idea es que el viajero no tenga que precomprar un título ni adivinar cuánto va a viajar, algo especialmente complejo cuando existen más de 50 tarifas distintas. El sistema acumula los consumos y los liquida después, con un medio de pago de respaldo.
A la pregunta del moderador sobre el pago en el propio teléfono del viajero, un modelo ya implantado por algunos operadores del norte de Europa, en el que desaparece el validador, el sector admite que el futuro podría ir sin terminal. Con todo, Ruiz de Velasco apuntó que, a su deseo de tener menos máquinas, hoy siguen siendo necesarios terminales de entrada y salida y dispositivos adaptados a personas con movilidad reducida.
Datos: del validador a la planificación del servicio
En la parte dedicada a la convergencia físico-digital, el representante del Consorcio defendió que la recogida del dato es fundamental: al prestar un servicio que se ofrece en la calle se consuma o no, necesitan ajustar la oferta a la demanda. La información más fiable y detallada es la que se genera cada vez que un ciudadano pasa por un validador. Tratada de forma anónima, permite conocer patrones de viaje, trayectos multietapa e itinerarios, y reajustar frecuencias y diseño de servicios. En palabras del moderador, probablemente el transporte sea el sector que mejor conoce a quien paga.
¿Muerto el terminal? Más bien, transformado
La mesa dejó una conclusión clara: el terminal tradicional se transforma, pero no desaparece. Convivirán el hardware dedicado, el soft POS, los dispositivos móviles y, en determinados casos como el transporte, modelos en los que el móvil del usuario sustituye al terminal. En todos ellos, el reto será el mismo: equilibrar seguridad, rapidez y experiencia de cliente, y aprovechar los datos del pago físico con la misma riqueza que ya ofrece el ecommerce.


