OpenAI no saldrá a bolsa este año. En un contexto donde el debate sobre los riesgos relacionados con la creación de sistemas de IA cada vez más sofisticados está en aumento, la empresa responsable de ChatGPT ha optado por posponer uno de los debuts bursátiles que más expectativas ha suscitado en el sector tecnológico.
De acuerdo con ElConfidencial, Sam Altman, su CEO, ha señalado que las condiciones actuales de seguridad de la IA hacen que 2026 no sea un momento adecuado para plantear la operación. La empresa tampoco ha garantizado aún que el estreno suceda en 2027, dejando abierta la fecha hasta que considere que tanto el negocio como el contexto tecnológico y social sean favorables.
La decisión se toma mientras OpenAI sigue trabajando en temas como la alineación, la seguridad y el control de sus modelos, los cuales han adquirido una importancia creciente a medida que la IA avanza en sus capacidades.
Una valoración que podría alcanzar una valoración histórica
La posible salida a bolsa de OpenAI se perfila como una de las transacciones más grandes en la historia del sector tecnológico. De acuerdo con las estimaciones recogidas por ElConfidencial, la compañía habría estado estudiando una operación que podría situar su valoración en torno a 850.000 millones de euros.
El contexto de los mercados también aporta precedentes recientes. La salida a bolsa de SpaceX permitió captar aproximadamente 72.000 millones de euros, lo que elevó el valor de la compañía a alrededor de 1,5 billones de euros antes de que se produjera una corrección posterior.
No obstante, en el caso de OpenAI, el debate va más allá de las condiciones financieras. La compañía está planteando un asunto de especial importancia para los mercados y es hasta qué punto la evolución de la IA puede avanzar a la par que los procesos establecidos para asegurar su seguridad.
Seguridad antes que velocidad
El aplazamiento de la salida a bolsa coincide con un momento de especial atención sobre la evolución de los modelos de IA.
Altman ha defendido la importancia de que los incentivos económicos no influyan en las decisiones que buscan mantener el control humano sobre estas tecnologías, mientras que OpenAI habría suspendido ciertas tareas debido a razones de seguridad.
El debate no se restringe a OpenAI. Otras empresas del sector también están pidiendo un enfoque más prudente para desarrollar los sistemas de IA más sofisticados.
Anthropic pide reducir el ritmo de desarrollo
Al mismo tiempo, Dario Amodei, CEO de Anthropic, ha planteado la necesidad de introducir mayor margen entre los diferentes saltos de capacidad de los modelos de IA.
Su planteamiento no implica detener el entrenamiento de nuevos sistemas, sino dar más tiempo a los mecanismos de seguridad, interpretabilidad y alineación para que se desarrollen al mismo ritmo que las capacidades de los modelos.
Una de las amenazas más importantes es el progreso de sistemas que puedan emplear IA con el fin de crear nuevas generaciones de IA. Este fenómeno tiene la capacidad de hacer que la tecnología progrese más rápido, hasta llegar a un momento en el que los científicos tengan más problemas para entender y manejar cómo se comportan los sistemas.
Además, Amodei también ha alertado sobre la evolución de los agentes autónomos y sobre el hecho de que estos podrían actuar de manera no prevista por sus creadores conforme su capacidad se expanda.
Frente a esta situación, Anthropic propone fortalecer la colaboración internacional, mejorar la coordinación con los gobiernos y potenciar el papel de evaluadores independientes.
OpenAI y Anthropic coinciden en la necesidad de mayor cautela
La postura de ambas empresas indica un cambio importante en la discusión acerca del futuro de la IA.
El desarrollo de OpenAI y otras compañías del sector ha ido acompañado de significativas inversiones y de una competencia por crear modelos con mayores capacidades. No obstante, a medida que las capacidades aumentan, la presión para demostrar que estos sistemas pueden implementarse de manera segura también aumenta.
En este escenario, la decisión de OpenAI de aplazar su potencial salida a bolsa trasciende el ámbito financiero. La empresa parece asociar el momento de entrar en los mercados públicos no solamente con su preparación empresarial, sino también con el desarrollo del contexto regulatorio, social y de seguridad en la IA.
Para OpenAI ya no es solo una cuestión de cuándo estará lista para convertirse en una compañía cotizada, sino de cuándo cree que sus tecnologías pueden desarrollarse con garantías suficientes de control y seguridad.


