El origen de FlamAid surge de una experiencia personal de acoso de su fundadora, Julieta Rueff, que la llevó a desarrollar un sistema de alerta personal combinando hardware y software para pedir ayuda de manera rápida e intuitiva.
Con apenas 300 euros de partida, el proyecto ha logrado atraer a seis business angels, un fondo de inversión y apunta a una segunda ronda de un millón de euros, mientras opera principalmente en B2C y empieza a entrar en retail en España y Portugal. Su primer año cerró con más de 200.000 euros de facturación, y este año espera alcanzar 650.000 euros.
La app de FlamAid incluye mapas de rutas seguras, control para menores y, en febrero, lanzará una suscripción que permitirá gestionar la comunicación con la policía en emergencias. Además, la compañía prepara una joya inteligente como próximo paso en su visión de convertirse en una auténtica “armería urbana” para la vida metropolitana.
Ecommerce News (EcN): ¿Cuál ha sido tu recorrido y cómo llegas hasta este proyecto vinculado a Human Rights?
Julieta Rueff (JR): Tengo 24 años y empecé estudiando Marketing y Negocios Internacionales en la universidad. Durante esa etapa viví una situación muy complicada cuando un chico empezó a seguirme a casa. Fueron meses de acoso, con mucho miedo.
Yo siempre llevaba mi spray de defensa, pero nunca llegué a usarlo, y ahí me di cuenta de que muchas veces el tiempo de reacción y el estado mental en el que te encuentras no te permiten utilizar un método de defensa activo. En cambio, es mucho más fácil pedir ayuda de forma pasiva, alertando a las personas que están a tu alrededor con sonido y avisando a tus contactos de confianza a través del GPS.
Ese razonamiento es, en realidad, el mismo que utiliza una alarma de hogar. A partir de ahí se me ocurre extrapolar ese sistema a la calle e integrarlo en un mecanismo que fuera lo más fácil posible de activar. Investigando sobre mecanismos de activación sencilla descubrí la granada de mano, que es uno de los sistemas más simples que existen y que, hasta ahora, solo se había utilizado para la guerra. La idea fue emplear ese mismo mecanismo, pero para la paz, que sirviera para pedir ayuda y que, además, se convirtiera en un símbolo de protección de una manera totalmente pacífica.
EcN: En los meses previos al nacimiento del proyecto, ¿cuáles han sido las partes más complicadas o los mayores obstáculos con los que te has encontrado?
JR: Una de las partes más difíciles ha sido desarrollar un proyecto de hardware y software prácticamente sin recursos. Empecé con apenas 300 euros ahorrados, pero con una misión muy grande y un propósito muy claro.
En ese proceso hubo dos factores clave especialmente complejos. Por un lado, encontrar inversores que pudieran apoyar el proyecto a nivel económico; y por otro, formar un equipo excelente, algo imprescindible para poder desarrollar una iniciativa de este tamaño. Así que lo más difícil ha sido dar con los inversores adecuados y construir el equipo.
EcN: A día de hoy, ¿cómo está configurado el panel de inversores del proyecto? ¿Predominan los business angels, hay fondos o alguna firma detrás?
JR: Actualmente contamos con seis business angels. Además, tenemos el respaldo de un Family Office y de un fondo de inversión, ONA Capital, que forma parte del Grupo Preo Esclat.
A esto se suma Benito Urban, que actúa como nuestro sponsor principal. Y, por último, estamos también los propios trabajadores, que somos 9 personas en Barcelona.
EcN: ¿Cuánto han sido las rondas de financiación?
JR: Cerramos la primera ronda de 500.000 euros y ahora estamos cerrando la segunda de un millón, que nos falta el 30%.
EcN: La nueva app vinculada, una de las grandes novedades que habéis lanzado a finales de 2025, ¿qué papel juega dentro de la experiencia de usuario y cómo contribuye a reforzar tanto la seguridad como la confianza dentro del ecosistema de FlamAid?
JR: Nuestra aplicación es el centro de control del dispositivo. Le hemos dado mucho más protagonismo que antes y lo consideramos un acierto, sobre todo por la reacción de los usuarios.
Actualmente hemos habilitado, tanto en España como en Portugal, un mapa de colores. Funciona como un Google Maps, pero en lugar de basarse en el tráfico o el tiempo, se centra en la seguridad. La app recomienda el camino más seguro a casa utilizando datos públicos de las administraciones, datos privados procedentes de nuestra propia actividad y un algoritmo propio que predice cuál es la ruta más segura.
Este cambio ha sido fundamental porque ya no solo estamos abordando la defensa, sino que también estamos entrando de lleno en la prevención.
Por otro lado, hemos incorporado una función específica orientada a niños pequeños, que permite a los padres recibir notificaciones cuando sus hijos menores de 14 años entran y salen del colegio o entran y salen de casa. De este modo, se puede realizar un control de la seguridad del menor mucho más exhaustivo. En el caso de los mayores de 14 años, esta función requiere autorización expresa; en el caso de los menores de 14, la localización se comparte siempre.
EcN: ¿Definís el dispositivo como una granada pacífica? Es un concepto muy potente a nivel de diseño y comunicación. ¿Cómo surge esta idea y qué buscabais transmitir con este enfoque?
JR: Para nosotros surgió de una manera muy natural. La granada es el dispositivo de más fácil activación del mundo y nuestra misión es puramente pacífica. Queremos luchar contra la violencia de la forma más pacífica que existe.
La violencia respondida con violencia suele generar más violencia, y lo que hace FlamAid es parar en seco ese flujo. El concepto de granada pacífica surge también, en parte, de la prensa, de cómo empezaron a referirse a nuestro dispositivo. Nosotros lo adoptamos y lo acuñamos completamente porque representaba muy bien lo que somos y lo que queremos transmitir.
EcN: ¿Dónde fabricáis el dispositivo?
JR: Fabricamos entre China y España. En España desarrollamos toda la electrónica, el software, el hardware y el firmware, mientras que en China producimos las piezas electrónicas y los componentes plásticos.
EcN: En cuanto a modelos de negocio, ¿cuáles son los que estáis desarrollando actualmente?
JR: Nuestro principal canal de venta siempre ha sido online, aunque ahora estamos empezando a entrar en retail, tanto en Portugal como en España. Muy pronto podremos anunciar en las grandes cadenas en las que hemos comenzado a estar presentes.
Por otro lado, también realizamos algunas operaciones B2B, como ventas grandes a empresas para sus clientes o trabajadores. Además, hacemos desarrollos privados en situaciones específicas, por ejemplo, para proteger una empresa concreta.
En estos casos aplicamos el mismo tipo de estudio que realizamos para territorios en España y Portugal: analizamos la ubicación de la nave, identificamos los puntos más delicados o vulnerables, y determinamos dónde hay que reforzar la seguridad y cuáles ya están suficientemente protegidos.
Funcionamos exactamente como ProSegur, con la única diferencia de que nuestra CRA (Central Receptora de Alarmas) está basada en tecnología. No dependemos de mano de obra para gestionar las alarmas: nuestro equipo humano es muchísimo más reducido en comparación con una CRA tradicional. No necesitamos un software de call center, ya que gestionamos todo a partir de tecnología.
EcN: ¿En qué tipo de circunstancias o riesgos reales está pensado FlamAid Pro y cómo habéis trabajado para que sea un producto intuitivo en momentos de estrés?
JR: FlamAid está pensado principalmente para recorridos en la calle y en espacios públicos. Por supuesto, también puede ser muy útil en un trayecto en taxi o en una situación de violencia doméstica, pero su diseño se centra sobre todo en trayectos cotidianos: de casa a la universidad, de casa al trabajo, o volviendo de una fiesta.
Es un dispositivo que cuelga del bolso, por lo que nos hemos esforzado mucho tanto en tamaño como en materiales, silicona y polímero, para que sea totalmente adaptable a la mano.
El objetivo es que sea ergonómico y que puedas llevarlo en la mano mientras caminas por la calle, de modo que si percibes algún peligro, simplemente tengas que tirar del dispositivo. Es el mecanismo más fácil de activar, similar al que utilizan los paracaidistas, ya que en situaciones de emergencia es mucho más sencillo tirar que presionar un botón. Nosotros seguimos exactamente el mismo principio.
EcN: ¿Habéis realizado algún estudio o tenéis datos sobre el porcentaje de falsas alarmas? Al ser un dispositivo tan sencillo de activar, ¿Cómo evitáis activaciones accidentales?
JR: El usuario es consciente de que la alarma se ha activado porque el sonido es muy alto cuando ocurre de forma accidental. En ese caso, puede entrar en su aplicación y desbloquearla con el móvil, ya sea mediante reconocimiento facial o con un código, para indicar que se trata de una alarma falsa.
Es importante señalar que sólo el propio usuario puede cancelarla desde la app. Al hacerlo, se deja de enviar la localización GPS y se detiene todo el proceso de alerta.
La verdad es que hemos tenido muy pocas activaciones falsas. Cuando se producen, suele ser porque alguien ha comprado el dispositivo y quiere enseñar su funcionamiento o probar la primera activación. Por eso, también contamos con un modo demo dentro de la aplicación, que permite activar y cancelar la alarma sin que se envíen avisos ni a los contactos de emergencia ni a los servicios de seguridad.
EcN: ¿Habéis notado diferencias en la acogida del producto en función del país en el que operáis?
JR: Por supuesto. FlamAid está presente en más de diez países, pero nuestro territorio más fuerte es España, algo que tiene mucho sentido al ser una empresa nativa española. Nuestro marketing y nuestra comunicación están también muy enfocados al mercado español.
Después está Portugal, que al ser península es otro territorio bastante fuerte para nosotros. De hecho, cuando abramos una tienda física, sin duda sería en Barcelona o en Madrid.
EcN: A nivel de cifras, ¿qué recorrido habéis tenido hasta ahora en términos de facturación y, sobre todo, de crecimiento?
JR: 2025 ha sido nuestro primer año real en el mercado. El primer año de FlamAid lo dedicamos íntegramente al desarrollo de la tecnología, y el segundo, el año pasado, fue cuando empezamos a operar de verdad. En ese ejercicio facturamos más de 200.000 euros.
El objetivo para este año es alcanzar, como mínimo, una facturación de 650.000 euros. Pero para nosotros es fundamental que ese crecimiento sea sostenido y esté siempre ligado a un impacto social.
Es muy importante seguir realizando acciones sociales, seguir regalando FlamAid a personas que lo necesitan y aplicar descuentos siempre que la situación lo permita. Nuestro objetivo final es que el dispositivo sea tan accesible que cualquier persona que lo necesite pueda tenerlo.
EcN: ¿Cuál es vuestro ticket medio? ¿Estamos ante un monoproducto o existe la posibilidad de añadir complementos al carrito?
JR: Actualmente contamos con FlamAid Pro, que es nuestro modelo avanzado. Supuso un salto respecto al FlamAid original, está más optimizado, tiene un tiempo de carga más corto, una batería más duradera y una configuración mucho más sencilla.
Además del dispositivo, también vendemos fundas de colores. De hecho, más del 70 % de los clientes que compran un FlamAid adquieren también una funda adicional, lo que permite ir cambiándola. El modelo original siempre viene en blanco, y luego se pueden elegir los colores limitados de las colecciones que tenemos disponibles.
Nos dimos cuenta de que FlamAid no es solo un dispositivo de seguridad, sino también un accesorio. Si queremos que las personas estén seguras siempre, tenemos que fomentar que lo lleven encima, y eso solo ocurre si también es un producto que les gusta. Por eso, si alguien cambia de bolso o de ropa, puede cambiar también su FlamAid sin ningún problema.
En cuanto a cifras, el ticket medio está en torno a los 70 euros. Aceptamos métodos de pago como tarjeta, PayPal y Klarna, aunque esta última no suele ser muy utilizada, ya que el FlamAid Pro sin fundas adicionales, con su funda blanca incluida, tiene un precio de 40 euros. Salimos al mercado a 60 euros y hemos hecho un gran esfuerzo de optimización de costes para poder ofrecerlo a ese precio.
Para nosotros, 40 euros es una cifra muy significativa: es lo que muchas personas pagan cada mes a compañías como Prosegur o Securitas Direct para proteger su hogar. En nuestro caso, por 40 euros en un único pago, protegemos a una persona, por ejemplo, a una hija, durante más de tres años. Ese es también uno de nuestros principales mensajes.
EcN: ¿Tenéis previsto algún producto de software o un modelo de suscripción asociado al dispositivo? ¿Qué planes manejáis en este ámbito?
JR: Nuestra suscripción se lanza en el mes de febrero y consiste, básicamente, en hablar con la policía por ti. Cuando se activa FlamAid, somos nosotros quienes realizamos la llamada y explicamos a las fuerzas de seguridad, a partir del audio y del vídeo del móvil, que empieza a grabar automáticamente al activarse el dispositivo, qué está ocurriendo exactamente.
Utilizamos todo el feedback que nos va proporcionando el usuario. Si puede hablar, aprovechamos también esa información; y si no puede hacerlo, usamos el audio y el vídeo para explicar a la policía qué está pasando, dónde está ocurriendo y aportamos datos relevantes sobre la persona que pide ayuda, como su nombre, edad y, si consta, posibles enfermedades previas.
Por ejemplo, si se trata de una persona asmática y necesita ayuda por asma, esa información se envía directamente junto con la geolocalización exacta. En el fondo, este proceso es muy similar al que realizan compañías como Securitas Direct con las alarmas del hogar, y lo lanzamos ahora, a finales de febrero, aplicado a la seguridad personal.
EcN: En cuanto a logística, ¿cómo la tenéis organizada? ¿Gestionáis todo desde Barcelona? ¿Realizáis envíos nacionales e internacionales?
JR: Tenemos nuestra fábrica partner en China y realizamos los envíos de forma híbrida, ya sea por avión o por barco, en función de las necesidades de stock.
Toda la logística la gestionamos desde Barcelona. Contamos con nuestro propio almacén, ubicado en Urquinaona, donde está todo el equipo. Allí tenemos también una sala específica que llamamos la sala de las granadas, que hemos tenido que ampliar habilitando una segunda sala porque, sinceramente, damos poco abasto.
Además, contamos con un segundo punto logístico en Sant Cugat, que funciona como un plan de envío muy útil. Desde allí salen principalmente los pedidos internacionales, mientras que el resto se gestiona desde Barcelona. Y, trabajamos con correos, tenemos abajo un despacho y pasan cada día por la oficina para recoger paquetes.
EcN: De cara al futuro, tanto en nuevos productos como en funcionalidades o mercados, ¿cómo imaginas la evolución del dispositivo?
JR: De la misma manera que existen armerías tradicionales, lo que propone FlamAid es ayudarte en tu vida metropolitana, estés donde estés, y llevar la seguridad fuera del hogar.
Nuestro próximo producto será una joya inteligente que sigue el mismo funcionamiento que nuestra granada de mano. Es una joya que se activa tirando de ella, que mantiene nuestra firma de marca, y que incorpora todas las funcionalidades: grabación de sonido, vídeo y envío de geolocalización.
Ahora mismo estamos en fase de beta testing, probando materiales y acabados, y muy pronto habrá novedades sobre esta nueva joya.
EcN: A día de hoy, ¿qué es lo más difícil? ¿La captación de talento, la fabricación, la logística, qué retos os están resultando más complejos?
JR: Yo diría que lo más difícil es encontrar a personas que compartan de verdad el propósito. Hay muchos profesionales excelentes, y estando en Barcelona, una ciudad con mucho talento IT, eso no es el problema.
En FlamAid apostamos por un equipo que sienta el propósito, que esté muy conectado con nuestra misión. Hasta ahora lo hemos conseguido y la diferencia se nota muchísimo. Para todos nosotros, por supuesto, FlamAid es un trabajo, pero es algo más trascendental, es un propósito, el de proteger a las personas que no pueden protegerse a sí mismas.


