Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea ha aprobado el acuerdo de libre comercio con Mercosur, abriendo la puerta a la mayor alianza comercial entre Europa y Sudamérica. La decisión se ha tomado pese a la oposición de varios Estados miembros y a las protestas del sector agrícola, especialmente en Francia.
La firma oficial podría producirse en los próximos días, con un acto previsto en Paraguay en el que participará la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto a los líderes de Brasil, Argentina y Uruguay. Solo quedaría pendiente la ratificación del Parlamento Europeo, que en Bruselas se da prácticamente por garantizada.
Un mercado de más de 750 millones de consumidores
El acuerdo creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con más de 750 millones de personas. Cerca del 91 % de las exportaciones europeas a Mercosur quedarán progresivamente libres de aranceles, mientras que los productores sudamericanos ganarán mayor acceso al mercado europeo, especialmente en productos agrícolas.
La industria europea exportadora —automoción, ingeniería, química y farmacéutica— figura entre las principales beneficiadas, junto con la reducción de barreras técnicas y regulatorias.
Francia, junto con Austria, Irlanda y Hungría, votó en contra del acuerdo, alegando riesgos para el sector agrícola europeo. Pese a ello, países como Alemania han celebrado el pacto como un hito estratégico, respaldado también por organizaciones empresariales que subrayan su potencial para impulsar el crecimiento y la competitividad europea.
Oportunidades y retos para el e-commerce
El acuerdo puede dar un impulso relevante al comercio electrónico. La eliminación de aranceles y la simplificación normativa reducirán costes en múltiples categorías de productos y facilitarán la expansión del e-commerce europeo en mercados como Brasil y Argentina, donde crece la demanda online y la confianza en marcas europeas.
Al mismo tiempo, aumentará la competencia en Europa, con la posible entrada de productos sudamericanos a precios más bajos. Como en el comercio físico, el acuerdo con Mercosur representa para el e-commerce tanto una oportunidad como un desafío.
Más allá de lo económico, el pacto envía una señal política clara: la UE mantiene su apuesta por el libre comercio y el multilateralismo en un contexto global cada vez más proteccionista.


