El debate sobre si la inteligencia artificial se está convirtiendo en un canal de adquisición real para el ecommerce lleva meses encima de la mesa. Ahora empiezan a llegar los primeros datos rigurosos, y la conclusión más honesta es que depende mucho de quien recoge la información y cómo se recoge.
El informe trimestral de Adobe Digital Insights publicado en abril de 2026 dibuja un panorama prometedor. Según sus datos, los visitantes procedentes de fuentes de IA mostraron en marzo un comportamiento notablemente más activo: fueron un 42% más propensos a completar una compra que los usuarios llegados por otros canales, generando un 37% más de ingresos por visita. Además, registraron una tasa de rebote un 32% inferior a la media.
Para Adobe, el mensaje es claro: la IA está emergiendo como un canal de adquisición de alta calidad, con usuarios que llegan con una intención de compra más definida.
El informe de Similarweb «State of Ecommerce 2025» apuntaba en la misma dirección, afirmando que la búsqueda con IA se ha convertido en un canal de alto valor, con tasas de conversión del tráfico procedente de ChatGPT cercanas al 11,4%, frente al 5,3% del tráfico orgánico tradicional.
La cautela de la academia: volumen ínfimo
Sin embargo, un estudio académico más reciente matiza el entusiasmo. Los profesores Maximilian Kaiser y Christian Schulze, de una universidad alemana, analizaron durante 12 meses (de agosto de 2024 a julio de 2025) los datos de primera mano de 973 tiendas online que movieron en conjunto más de 20.000 millones de dólares en pedidos.
Su conclusión: ChatGPT representa menos del 0,2% del tráfico total a sitios de ecommerce. Una cifra que relativiza todo lo demás. El canal puede convertir bien, pero si trae apenas una fracción del tráfico que genera el email, la búsqueda orgánica o la publicidad de pago, su impacto neto en ingresos es, hoy por hoy, muy modesto.
El mismo estudio encontró que el tráfico de IA convierte mejor que las redes sociales de pago, pero peor que el resto de canales consolidados. La búsqueda orgánica, por ejemplo, mostró una tasa de conversión un 13% superior a la de los referidos por IA, mientras que el tráfico afiliado (86% más) y la búsqueda de pago (45% más) se situaron claramente por encima.
Por qué los datos se contradicen
Practical Ecommerce, que ha analizado estos informes en profundidad, señala varios factores que explican la divergencia:
- Madurez del canal. La IA como fuente de tráfico es aún muy reciente. Las muestras pequeñas pueden exagerar diferencias estadísticas, especialmente al comparar entre tipos de tienda, categorías y marcas muy distintas.
- Heterogeneidad de los datos. No todos los estudios miden lo mismo: algunos analizan clics directos desde ChatGPT o Perplexity, otros incluyen influencia indirecta en el proceso de decisión.
- El problema del «dark AI». Algunas plataformas de IA comparten enlaces pero no transfieren datos de referencia al hacer clic, por lo que parte del tráfico originado en IA puede estar siendo clasificado como «tráfico directo» en herramientas como Google Analytics, ocultando su verdadero impacto.
Lo que deben hacer los ecommerce ahora
A pesar de la contradicción en los datos, hay una lectura práctica sobre la que casi todos los expertos coinciden: la IA ya influye en cómo los compradores descubren productos, aunque no siempre quede registrado en las analíticas. Es, potencialmente, el canal de descubrimiento más importante desde la irrupción del propio internet.
La industria puede estar en mitad de un cambio generacional. Los que empiecen a adaptar sus estrategias ahora partirán con ventaja sobre los que esperen a que los datos sean concluyentes.



