El comercio electrónico transfronterizo continúa creciendo a un ritmo vertiginoso, y los datos de 2024 lo confirman: más de 4.600 millones de paquetes de bajo valor fueron enviados desde Asia a consumidores europeos a través de plataformas digitales. Esta cifra, revelada por el Parlamento Europeo, pone de manifiesto el impacto masivo del modelo de consumo basado en productos económicos y entregas rápidas. Es decir, 12 millones de envíos al día que colapsan el sistema aeroportuario y aduanero europeo.
El dato es más escalofriante aún si lo comparamos con las cifras de años anteriores: el número de envíos de bajo valor fue de 2.300 millones en 2023 y de 1.400 millones en 2022.
Un fenómeno impulsado por plataformas globales
La mayoría de estos envíos provienen de gigantes del e-commerce como AliExpress, Temu y Shein, que han perfeccionado la logística internacional para ofrecer productos a precios ultra competitivos. El modelo se basa en la venta directa desde fábricas asiáticas, evitando intermediarios y aprovechando economías de escala.
Este tipo de comercio ha transformado los hábitos de consumo en Europa, donde cada vez más usuarios compran artículos de moda, electrónica, hogar y belleza directamente desde Asia, atraídos por precios bajos y una oferta casi ilimitada.
¿Qué significa “bajo valor”?
Según la legislación europea, los productos de “bajo valor” son aquellos cuyo precio no supera los 150 euros. Hasta hace poco, muchos de estos envíos estaban exentos de IVA, lo que incentivaba aún más su compra. Sin embargo, desde julio de 2021, la UE eliminó esta exención para garantizar una competencia más justa entre vendedores locales y extranjeros.
La respuesta de la Unión Europea
Ante el crecimiento exponencial de estos envíos, la Comisión Europea ha presentado una estrategia integral para un comercio electrónico seguro y sostenible, que incluye medidas para:
- Mejorar la trazabilidad de los productos.
- Reforzar el cumplimiento de normas de seguridad y sostenibilidad.
- Combatir el fraude fiscal y la subvaloración de productos.
- Proteger a los consumidores frente a productos falsificados o peligrosos.
Además, se está trabajando en una caja de herramientas digital que permita a los Estados miembros coordinar mejor la supervisión de plataformas y envíos, especialmente en lo que respecta a la entrada de productos desde terceros países.
¿Qué impacto tiene en el consumidor?
Según datos de Eurostat, el 91% de los europeos que compran online lo hacen desde plataformas nacionales, pero el número de compradores transfronterizos sigue creciendo, especialmente entre los jóvenes de 16 a 34 años. La facilidad de compra, la variedad de productos y los precios bajos son los principales factores que impulsan esta tendencia.
Sin embargo, también surgen preocupaciones: tiempos de entrega largos, dificultades para devoluciones, falta de información sobre garantías y, en algunos casos, productos que no cumplen con las normativas europeas.
¿Y para los comercios locales?
El auge de los envíos low cost desde Asia plantea un desafío para los comercios europeos, que deben competir no solo en precio, sino también en experiencia de cliente, sostenibilidad y confianza. La respuesta está en reforzar el valor añadido: productos locales, atención personalizada, entregas rápidas y cumplimiento normativo.

COMENTARIOS DEL DIRECTOR
Los 4.600 millones de envíos desde Asia en 2024 no solo reflejan una tendencia de consumo, sino también un cambio estructural en el comercio global. La Unión Europea está tratando de tomar medidas para equilibrar el terreno de juego, pero el reto para los comercios locales será adaptarse a un entorno cada vez más competitivo, digital y globalizado. El consumidor manda y el consumidor está diciendo a gritos lo que quiere: PRECIOS MÁS BAJOS. ¿Quién ganará esta batalla?


