El auge de los asistentes virtuales que compran por nosotros está generando un problema inesperado para el comercio electrónico: ¿cómo distinguir entre un agente de IA legítimo que actúa en nombre de un usuario real y un bot malicioso que intenta aprovecharse del sistema?
Visa acaba de presentar su respuesta a este dilema. La compañía ha desarrollado el Protocolo Trusted Agent, un sistema que permite a las tiendas online verificar la identidad de los agentes de inteligencia artificial antes de procesar sus transacciones. El proyecto, creado en colaboración con Cloudflare, ya está disponible para desarrolladores.
El problema: un tercio de los españoles ya compra con IA
Los datos explican la urgencia de esta solución. En el último año, el uso de inteligencia artificial para realizar compras ha aumentado un 45% entre los consumidores españoles. Actualmente, el 35% de los compradores recurre a algún tipo de asistente inteligente durante su proceso de adquisición.
Este crecimiento exponencial plantea retos operativos inmediatos para los comercios. Sus sistemas antibot, diseñados para bloquear tráfico fraudulento, comienzan a rechazar compras legítimas realizadas por agentes de IA. Al mismo tiempo, necesitan adaptar sus procesos de pago para soportar estas nuevas formas de transacción sin perder visibilidad sobre quién está realmente detrás de cada compra.
«Todo el ecosistema de pagos tiene la responsabilidad de garantizar que los comercios puedan confiar en los agentes de IA tanto como confían en sus mejores clientes», explica Jack Forestell, director de Producto y Estrategia de Visa.
Cómo funciona la verificación
El protocolo establece un sistema de identificación basado en firmas criptográficas que revela tres informaciones clave al comercio:
- Intención verificada: confirma que el agente es legítimo y busca información o completar una compra específica, no simplemente rastrear precios o saturar el sistema.
- Reconocimiento del cliente: indica si el usuario que está detrás del agente tiene cuenta previa en la tienda o si es su primera interacción, permitiendo personalizar la experiencia.
- Datos de pago: el agente puede compartir información sobre el método de pago preferido del usuario, agilizando el proceso de checkout.
La ventaja para los comercios es que pueden implementar este sistema sin rehacer su infraestructura existente. El protocolo se construye sobre estándares web ya establecidos y requiere cambios mínimos en las páginas de pago.
Un estándar abierto para todo el sector
Aunque Visa lidera el desarrollo, la compañía ha diseñado el protocolo con vocación de estándar universal. Ha trabajado con empresas como Adyen, Stripe, Shopify, Microsoft, Coinbase y Worldpay, entre otras, para garantizar su compatibilidad con diferentes plataformas de pago.
«Proteger el futuro del comercio es una responsabilidad compartida, especialmente ahora que los agentes de IA comienzan a actuar en nombre de los consumidores», señala Stephanie Cohen, directora de Estrategia de Cloudflare.
Visa también está coordinando esfuerzos con organismos internacionales de estandarización como IETF, OpenID Foundation y EMVCo para asegurar la interoperabilidad con otros protocolos emergentes en el ámbito del comercio mediante agentes, incluido el trabajo que está realizando con Coinbase en el protocolo x402.
La carrera por controlar el comercio automatizado
Esta iniciativa de Visa llega en un momento crítico. A medida que los asistentes de IA se vuelven más sofisticados, su capacidad para navegar sitios web, comparar productos y completar compras de forma autónoma aumenta exponencialmente. Pero esa misma sofisticación puede ser aprovechada por actores maliciosos.
Los comercios se encuentran ante una paradoja: necesitan facilitar las compras automáticas para no quedarse atrás en la experiencia de usuario, pero al mismo tiempo deben blindarse contra el fraude y los ataques automatizados cada vez más difíciles de detectar.
El Protocolo Trusted Agent intenta resolver esta tensión creando un marco de confianza verificable. Si funciona, podría convertirse en la base sobre la que se construya toda una nueva generación de comercio electrónico, donde los intermediarios digitales, no los humanos, tomen la mayoría de decisiones de compra.
El código del protocolo está disponible tanto en el centro de desarrolladores de Visa como en GitHub, una señal de que la compañía busca adopción rápida y colaboración abierta del sector tecnológico.


