Convertir tu tienda en punto de recogida de paquetes puede parecer un favor a los vecinos, pero los números demuestran que es, sobre todo, un negocio inteligente. Según datos de InPost, el 60% de los comercios que se han sumado a su red de puntos de recogida han visto crecer sus ventas.
La logística no es solo cosa de grandes empresas. Para pequeños comercios de barrio, ofrecer un servicio de recogida de paquetes está funcionando como un imán de tráfico que se traduce en caja registradora. El modelo es simple: los clientes de comercio electrónico necesitan recoger sus pedidos, y mientras lo hacen, descubren (y compran en) negocios que de otro modo nunca habrían pisado.
Incrementos de hasta el 20% en ventas
Los resultados varían, pero la tendencia es clara. Un 42% de los establecimientos adheridos a la red han reportado crecimientos superiores al 5% en su negocio. Para un 14% de los comercios, el impulso ha sido del 10%, y un 4% ha visto dispararse sus ventas en un 20% desde que instalaron el servicio.
Sara, propietaria de El Baúl de Valentina en Pinto, lleva más de cinco años trabajando con este modelo. «Hemos atraído a muchas personas que no conocían nuestra tienda. Eso nos ha dado mayor visibilidad y más ventas», explica. Su caso refleja un patrón repetido: gente que entra a por un paquete y sale con una compra impulsiva o, al menos, con la intención de volver.
El herbolario Alma Nature en Fuenlabrada cuenta una historia similar. Muchos vecinos que acuden a recoger sus envíos aprovechan para preguntar por productos del establecimiento. Según su propietario, la clave está en que «la gestión es muy sencilla, no complica la rutina diaria, pero nos ha dado visibilidad y nos ha ayudado a crear relaciones con la comunidad».
Más de 7.000 locales ya funcionan como puntos de recogida
InPost opera más de 7.000 puntos de recogida distribuidos por toda España. Andalucía lidera con 1.601 establecimientos, seguida de Cataluña (1.133), Madrid (963) y la Comunidad Valenciana (804).
El volumen de paquetes gestionados es considerable. Casi la mitad de estos puntos maneja 30 o más envíos diarios, y un 13,7% supera los 45 paquetes al día. Ese flujo constante de personas genera oportunidades de venta que de otro modo no existirían.
El efecto barrio: más allá de las ventas directas
El impacto trasciende las ventas individuales de cada comercio. Más del 83% de los establecimientos señala que el servicio tiene un efecto positivo en su entorno inmediato. Un 35% ha notado un incremento en la cantidad de visitantes desde que se convirtieron en punto de recogida.
Esta dinamización del barrio crea un círculo virtuoso. Los puntos de recogida atraen tráfico peatonal, ese tráfico beneficia también a negocios cercanos (bares, panaderías, otras tiendas), y el conjunto del barrio gana atractivo comercial.
«Este efecto se atribuye a la mayor afluencia de personas, la conveniencia del servicio y el impulso que genera a otros negocios cercanos», explica Julio Suero, responsable de Adquisición de Red en InPost Iberia.
Un modelo ganar-ganar
El esquema funciona porque resuelve problemas en ambos lados. Los consumidores obtienen flexibilidad horaria para recoger sus compras online sin depender de estar en casa cuando llega el mensajero. Los comercios reciben tráfico cualificado (vecinos del barrio con poder adquisitivo demostrado, pues están comprando online) y una pequeña compensación económica por gestionar los paquetes.
Para sectores tradicionales que sufren la competencia del comercio electrónico, convertirse en punto de recogida es una forma de aprovechar esa misma tendencia en su favor. En lugar de luchar contra el ecommerce, lo integran en su modelo de negocio como generador de clientes potenciales.
Los datos sugieren que estamos ante un cambio estructural en el comercio de proximidad. La frontera entre online y offline se difumina, y los comercios físicos que saben posicionarse como infraestructura logística del ecommerce pueden capturar valor de ambos mundos.


