Los vendedores del marketplace de Amazon afrontan un escenario cada vez más complejo, marcado por el aumento de costes externos y una serie de cambios internos en las políticas de la plataforma que están tensionando sus márgenes. En este contexto, cientos de comerciantes han decidido dar un paso más y organizar un boicot publicitario de 24 horas como señal de protesta, según informa CNBC.
El detonante ha sido la acumulación de medidas recientes por parte de Amazon. Entre ellas, destacan la modificación en los plazos de pago —que ahora retrasan los ingresos hasta siete días después de la entrega del producto—, cambios en la forma de gestionar los costes publicitarios y la introducción de un recargo del 3,5% por combustible, vinculado al incremento de los precios energéticos tras la guerra con Irán.
Estas decisiones llegan en un momento especialmente delicado. Los vendedores ya venían soportando el impacto de los aranceles a las importaciones en Estados Unidos, lo que, combinado con el encarecimiento logístico, está obligando a muchos a replantear precios o asumir pérdidas.
Boicot publicitario y creciente malestar
La reacción no se ha hecho esperar. La comunidad Million Dollar Sellers, que agrupa a más de 700 vendedores con ingresos combinados de unos 14.000 millones de dólares, ha impulsado un boicot coordinado contra la plataforma publicitaria de Amazon.
Según sus impulsores, la situación ha dejado de ser una simple incomodidad para convertirse en un problema estructural. Los vendedores denuncian que el modelo actual está derivando en una “extracción de valor” que pone en riesgo la sostenibilidad de sus negocios.
Impacto en el flujo de caja
Uno de los puntos más críticos es el flujo de caja. La nueva política de pagos, que retrasa el acceso a los ingresos hasta después de la entrega del producto, se suma a otros cambios como la intención inicial de deducir automáticamente los costes publicitarios de los ingresos de los vendedores.
Aunque Amazon ha pospuesto esta última medida hasta agosto tras recibir feedback del sector, la preocupación persiste. Muchos comerciantes advierten de que estas decisiones pueden dificultar el pago a proveedores, nóminas o incluso obligar a recurrir a financiación externa.
Además, la eliminación de la posibilidad de pagar publicidad con tarjeta de crédito afecta directamente a pequeños vendedores que dependían de incentivos como el cashback para equilibrar sus cuentas.
Amazon defiende los cambios
Desde Amazon, la compañía sostiene que estas medidas buscan alinear prácticas entre vendedores y mejorar la gestión financiera. También justifica el recargo por combustible como una forma de compensar parcialmente el aumento de los costes logísticos.
La empresa recuerda que su marketplace -que representa más del 60% de los productos vendidos- sigue siendo una oportunidad clave para millones de negocios, y subraya que muchos vendedores ya operan bajo sistemas similares desde hace años.
Un modelo bajo presión
Pese a ello, el malestar refleja un problema más profundo: el creciente coste de vender en la plataforma. Según datos de Marketplace Pulse, la suma de comisiones y servicios superó el 50% del valor de cada venta en 2022, un dato que ha alimentado el debate sobre la rentabilidad real del marketplace.
Este contexto también está bajo el radar de la Federal Trade Commission, que mantiene una demanda antimonopolio contra Amazon por supuestas prácticas que perjudican a los vendedores.
Para muchos comerciantes, la suma de presión externa -costes, aranceles, energía- y cambios internos marca un posible punto de inflexión. Aunque Amazon sigue siendo un canal imprescindible por volumen y alcance, cada vez más vendedores cuestionan la sostenibilidad del modelo a largo plazo. El pulso entre plataforma y vendedores entra así en una nueva fase, donde el equilibrio entre crecimiento, costes y control del negocio será clave para definir el futuro del mayor marketplace del mundo.


