Valentina, una empresa alicantina, conocida inicialmente como La Tienda de Valentina, salió al mercado digital en 2015 desde Elche, Alicante. La marca, establecida por Jesús Sánchez y denominada como nativa digital, pasó de facturar apenas 10.000 euros en su primer año a alcanzar niveles millonarios: 1,3M de euros en su segundo ejercicio y cerca de 8M de euros en 2019. Esto fue gracias a una estrategia fundamentada en redes sociales, tallas inclusivas y precios bastante accesibles.
Su éxito en internet le facilitó expandir su gama de productos más allá de la moda (vestimenta, calzado, accesorios, cosméticos, material de imprenta, etc.) y traspasar fronteras, entrando en mercados como Francia, Portugal o Turquía.
De lo digital a lo físico
En 2018, Valentina dio el salto al retail inaugurando una decena de establecimientos en ciudades como Elche, Valencia o Madrid. No obstante, la pandemia impacto seriamente en su modelo. Los altos compromisos derivados de ese despliegue físico y la transformación en los patrones de consumo llevaron a la sociedad matriz, Teaser Marketing Online SL, a acumular pérdidas que superaban los 1,2M de euros en 2022, a pesar de su esfuerzo por reestructurarse.
Por tanto, a comienzos de 2025, la empresa se vio forzada a solicitar el concurso voluntario de sus acreedores, lo que supuso el cese definitivo de su actividad y el comienzo del proceso de liquidación de sus activos.
Subasta de la marca
El comité del concurso ha puesto en venta pública el registro de la marca «Valentina», que comprende las categorías 3, 16, 18 y 25 (cosmética, impresión, complementos, moda). El procedimiento de pujas comenzó el 14 de julio 2025 y concluirá el 30 de julio de este mismo año, a través de IAGAuction.
El activo podría tener un valor de 1.04M de euros, aunque el adjudicatorio también deberá afrontar un 10% + IVA en términos de costos de administración. La recaudación se utilizará para saldar obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social, estimadas en 1,7M de euros aproximadamente.
A pesar de haberse desvinculado de su estructura anterior, Valentina mantiene una sólida presencia de marca y una comunidad leal. La subasta surge como una ocasión para que nuevos inversores o compañías del sector obtengan un activo con gran reconocimiento en el mercado y, quizás, den un nuevo impulso a su trayectoria.





