El euro digital avanza un paso más en Europa. En una intervención ante el Parlamento Europeo, la Comisión Europea ha defendido con firmeza el potencial de esta nueva herramienta para modernizar los pagos, reforzar la soberanía monetaria y promover la inclusión financiera en la zona euro.
La propuesta busca adaptarse a los profundos cambios en los hábitos de consumo: entre 2019 y 2024, el uso de efectivo en el punto de venta cayó del 72 % al 52 % en la eurozona. En este contexto, el euro digital se presenta como una respuesta clave para situar a Europa a la vanguardia tecnológica y evitar la dependencia de soluciones de pago externas.
«El espacio dejado por el declive del uso de efectivo está siendo cubierto por soluciones de pago de fuera de la Unión Europea y sencillamente no podemos permitirnos ceder el control tecnológico de la economía de la UE enteramente a otros», dijo el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, en una audiencia con la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara.
Euro digital, pagos instantáneos en cualquier lugar
El euro digital, emitido y respaldado por el Banco Central Europeo, permitirá realizar pagos instantáneos en cualquier momento y lugar dentro de la eurozona, incluso sin conexión a Internet. Además, garantizará comisiones más bajas para los comerciantes y una mayor flexibilidad para los consumidores. Algo en lo que Bruselas lleva trabajando ya mucho tiempo y tiene una propuesta de legislación en caso de que se decida lanzarlo, pero aún debe ser aprobada por Estados y Parlamento Europeo.
Uno de los objetivos principales es reforzar el papel internacional del euro y evitar ceder el control tecnológico y económico a actores externos, incluidos otros bancos centrales y grandes plataformas tecnológicas que ya impulsan sus propias monedas digitales o «stablecoins».
La Comisión subraya que el euro digital no pretende reemplazar al efectivo ni competir con los pagos privados, sino complementarlos. De hecho, se mantendrá el derecho de los ciudadanos a pagar en efectivo, y se propondrán normativas específicas para garantizar el acceso a billetes y monedas en euros.
Para disipar las preocupaciones de bancos y proveedores privados, se han diseñado salvaguardias como los límites de tenencia, que evitarán posibles impactos en la estabilidad financiera. Además, se fomentará la colaboración con el sector privado, ofreciendo estándares de acceso abierto para impulsar la innovación en nuevas soluciones de pago.
La privacidad es otro de los pilares fundamentales del proyecto. La propuesta garantiza un nivel de confidencialidad similar al del efectivo para pagos fuera de línea y un alto grado de privacidad en transacciones en línea, asegurando que los bancos centrales no puedan identificar a los usuarios.
Por último, la Comisión pone especial énfasis en la inclusión: el euro digital estará diseñado para ser accesible a personas no bancarizadas, con discapacidades o con conocimientos digitales limitados.
Con esta propuesta, Europa busca ofrecer a sus ciudadanos un medio de pago paneuropeo, moderno y seguro, que complemente las opciones existentes y refuerce su autonomía estratégica. La Comisión Europea espera trabajar estrechamente con el Parlamento para hacer realidad esta visión en los próximos años. Además, el Banco Central Europeo (BCE) ha publicado su tercer informe de situación sobre la fase de preparación del euro digital, iniciada el 1 de noviembre de 2023, en el que se sientan las bases para una posible futura emisión.



