La naviera china Haijie Shipping ha confirmado que en septiembre estrenará un servicio de transporte de mercancías que unirá China con varios puertos europeos a través del Océano Ártico. El trayecto promete ser diez días más corto que la ruta habitual por el canal de Suez y se realizará sin escalas en territorio ruso.
El itinerario, bautizado Arctic Express, zarpará del puerto de Ningbo-Zhoushan con destino a Felixstowe (Reino Unido), Róterdam (Países Bajos), Hamburgo (Alemania) y Gdansk (Polonia). La duración estimada será de 18 días, frente a los 28 que exige la vía tradicional.
La decisión de abrir esta nueva ruta responde al aumento de los riesgos en el mar Rojo por los ataques hutíes contra buques mercantes y a la necesidad de evitar la opción más larga de rodear África. La compañía asegura que la reducción de tiempo hará el servicio más atractivo para exportadores chinos de comercio electrónico y manufacturas.

Primer viaje de prueba
El trayecto inaugural se realizará con el buque Istanbul Bridge, con capacidad para unos 4.900 contenedores. Aunque de menor tamaño que los grandes portacontenedores que transitan por Suez o Panamá, representa un paso relevante en la apertura de esta vía marítima todavía poco explotada.
La navegación en la zona solo es posible durante unos meses al año, entre finales de julio y comienzos de noviembre. Expertos ambientales alertan de que un aumento del tráfico en aguas árticas podría provocar impactos graves: desde vertidos de combustibles pesados hasta alteraciones en la vida silvestre y el incremento del ruido submarino.
Proyección geopolítica
Con esta iniciativa, China busca consolidar una “ruta de la seda polar” hacia Europa que le permita reducir costes y tiempos, al margen de Moscú. Aunque de momento solo se prevé una travesía en 2025, el éxito del proyecto podría abrir la puerta a servicios regulares y reforzar la posición de Pekín en el comercio marítimo global.


