TikTok ha tomado una decisión crucial para garantizar su permanencia en EE.UU. ByteDance, la empresa matriz china, ha transferido a un grupo de inversionistas no chinos la mayor parte de las operaciones en el país de la plataforma. Esto pone fin a un conflicto político y legal prolongado que estuvo marcado por las tensiones entre Pekín y Washington.
El nuevo esquema de propiedad deja a inversores como Oracle, MGX, Silver Lake y la entidad relacionada con Michael Dell en control de más del 80% del negocio en EE.UU. ByteDance conservará una participación minoritaria de alrededor del 18%, lo que le permite mantener una relación estratégica sin tener control mayoritario.
Una operación para evitar la prohibición
La venta, que ha estado en negociaciones durante más de un año, obedece a la creciente presión reguladora en EE.UU. TikTok estaba bajo el escrutinio de agencias gubernamentales y legisladores desde 2019. Las autoridades de EE.UU. han puesto en duda reiteradamente el acceso que tiene la compañía a los datos de los usuarios y a sus posibles conexiones con el Gobierno chino.
En esta etapa, la aplicación tuvo que afrontar amenazas de prohibición total. Además, experimentó un corte temporal de 14 horas en uno de los periodos más inciertos para la plataforma.
Aproximadamente, el 45% del capital se distribuirá entre los nuevos socios principales, mientras que un 33% más estará a cargos de las filiales asociadas con los inversionistas importantes que ya apoyaban a ByteDance. Esta reestructuración satisface los requerimientos de EE.UU. para disminuir el control y la influencia de China en la administración del negocio.
Usuarios e influencers como punto importante en la presión social
El proceso no solo tuvo lugar en las oficinas. Durante los años de incertidumbre legal, usuarios, creadores de contenido e influencers llevaron a cabo campañas y manifestaciones con el fin de proteger la permanencia de TikTok en el país. La plataforma tiene más de 200 millones de usuarios en EE.UU., lo que la hace un agente clave del ecosistema digital, cultural y publicitario estadounidense.
La operación, realizada públicamente en diciembre de 2025, significa el fin de uno de los conflictos más emblemáticos de la competencia entre China y EE.UU.


