Netflix ha decidido no mejorar su oferta por los activos de streaming y estudio de Warner Bros. Discovery (WBD), tras considerar que la propuesta revisada de Paramount Skydance era “superior” y que igualar el precio carecería de sentido económico. Así lo comunicaron los co-CEO de la compañía, Ted Sarandos y Greg Peters, quienes subrayaron que la transacción era “deseable solo al precio adecuado” y no una prioridad “a cualquier precio”.
La decisión llega tras la notificación formal de WBD a Netflix sobre la oferta de Paramount, que consistía en 31 dólares por acción en efectivo, con elementos adicionales que reducían el riesgo y reforzaban el atractivo del acuerdo. Entre ellos, un “ticking fee” diario de 0,25 dólares por acción a partir del 30 de septiembre de 2026 y una penalización por terminación de 7.000 millones de dólares si la operación no superaba el proceso regulatorio. Paramount también asumirá los 2.800 millones de dólares de indemnización de ruptura que WBD debía pagar a Netflix.
Netflix había elevado previamente su oferta en enero a 72.000 millones de dólares, equivalentes a 27,75 dólares por acción, pero la contraoferta de Paramount estrechó el margen para seguir escalando precios, en un contexto de atención mediática y seguimiento por parte de inversores y analistas.
En los mercados, la decisión fue bien recibida: las acciones de Netflix subieron alrededor de un 10%, mientras la compañía aprovechó para reafirmar a los inversores que su negocio sigue “saludable, fuerte y con crecimiento orgánico”. Netflix anticipa además una inversión de aproximadamente 20.000 millones de dólares en contenido durante este año y la reactivación de su programa de recompra de acciones.
Por su parte, David Zaslav, CEO de WBD, destacó que cualquier operación se evaluaría priorizando la maximización de valor y la minimización del riesgo a la baja, y que el consejo lidera un proceso de venta “altamente competitivo”. Con la retirada de Netflix, el foco ahora se centra en la ejecución del acuerdo con Paramount y en superar los retos regulatorios que determinarán si la operación puede completarse bajo los términos actuales.


