La economía circular en el sector del calzado todavía afronta importantes desafíos técnicos y logísticos, pero iniciativas como el proyecto piloto impulsado por GERESCAL buscan cambiar el destino de miles de pares de zapatos que cada año terminan en vertederos. Zapato Feroz es una de las marcas participantes en esta iniciativa, que convierte las tiendas físicas en puntos de recogida para avanzar hacia un modelo más sostenible y trazable.
En esta entrevista Laura García, fundadora y CEO de Zapato Feroz, analiza los retos que plantea la nueva Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), la importancia de diseñar productos pensando en toda su vida útil y el papel que tendrán tanto las marcas como los consumidores en el desarrollo de una economía verdaderamente circular.
Ecommerce News (EcN): Cada año se desechan en España decenas de miles de toneladas de calzado. ¿Por qué ha sido tan difícil hasta ahora crear un sistema eficiente para recoger y reciclar zapatos usados?
Laura García (LG): Creo que durante mucho tiempo el sector ha puesto más atención en cómo fabricar y vender que en qué ocurre cuando el producto deja de utilizarse. Ahora estamos empezando a cerrar ese círculo.
En el caso del calzado, además, hablamos de un producto técnicamente complejo, formado por distintos materiales y componentes que no siempre son fáciles de separar o valorizar. Eso ha dificultado el desarrollo de soluciones de reciclaje a gran escala.
Pero también me gusta recordar que la circularidad no empieza cuando un zapato se deposita en un punto de recogida. Empieza cuando se diseña. Cuanto más duradero, reparable y atemporal sea un producto, más estaremos reduciendo la necesidad de gestionar residuos en el futuro.
EcN: Zapato Feroz participa en el proyecto piloto impulsado por GERESCAL. ¿Cómo funciona exactamente esta iniciativa y qué papel desempeñan las tiendas físicas dentro del proceso de recogida y trazabilidad?
LG: Para nosotros, participar en este proyecto supone dar un paso más en nuestra forma de entender la responsabilidad sobre el producto.
A partir de ahí, se pone en marcha un proceso que permite clasificar los productos recogidos, analizar su potencial de reutilización o reciclaje y obtener información valiosa sobre los materiales y los flujos de gestión. Precisamente uno de los aspectos más relevantes del proyecto es la trazabilidad, porque nos permite empezar a entender mejor qué ocurre con el calzado cuando termina su vida útil y qué soluciones son realmente viables para avanzar hacia un modelo más circular.
Como marca respetuosa creemos que este tipo de iniciativas son fundamentales porque nos permiten pasar de las intenciones a los datos y trabajar sobre información real para construir soluciones más eficaces para el sector.
EcN: El sector de la moda lleva años hablando de economía circular, pero en calzado parece que los avances han sido más lentos. ¿Qué hace que reciclar un zapato sea más complejo que reciclar otras categorías de producto?
LG: El calzado es un producto especialmente complejo porque combina distintos materiales y componentes que deben trabajar juntos para ofrecer comodidad, flexibilidad y durabilidad. Esa mezcla hace que su separación y reciclaje sea mucho más difícil que en otras categorías de producto.
Pero creo que la conversación no debe centrarse únicamente en el reciclaje. Desde Zapato Feroz defendemos que la circularidad empieza en el diseño. Apostamos por un calzado duradero, funcional y pensado para acompañar al usuario durante mucho tiempo. Desde nuestra filosofía, además, buscamos la simplicidad y eliminar elementos innecesarios, algo que también contribuye a una forma más responsable de consumir recursos. Al final, cuanto más se alarga la vida útil de un producto, menor es su impacto ambiental.
EcN: La nueva Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) obligará a las marcas a asumir una mayor responsabilidad sobre el final de vida de sus productos. ¿Cómo cree que va a transformar esta normaUva la industria del calzado en los próximos años?
LG: La RAP nos invita a asumir una responsabilidad más completa sobre los productos que ponemos en el mercado. Y eso es algo positivo.
Creo que va a impulsar una transformación que irá mucho más allá de la gestión de residuos. Va a influir en cómo diseñamos, cómo seleccionamos materiales, cómo medimos nuestro impacto y cómo colaboramos dentro de la cadena de valor.
En definitiva, nos obliga a pensar en el ciclo de vida completo del producto y no únicamente en el momento de la venta.
EcN: Muchas empresas comunican iniciativas sostenibles, pero pocas explican qué ocurre realmente con los productos una vez son recogidos. ¿Cómo puede garantizarse la trazabilidad para evitar prácticas de greenwashing?
LG: Creo que la mejor forma de evitar el greenwashing es ser transparentes y reconocer tanto los avances como los retos que todavía tenemos por
delante. La sostenibilidad no consiste en decir que tienes todas las respuestas, sino en demostrar con hechos lo que estás haciendo y cómo lo estás haciendo.
Por supuesto, la trazabilidad es fundamental porque nos permite conocer el recorrido de los productos y aportar datos reales sobre su destino. Pero también es importante comunicar de forma clara y honesta. En Zapato Feroz siempre hemos creído que la confianza se construye desde la coherencia: diseñando productos para durar, tomando decisiones responsables y explicando las cosas tal y como son, sin simplificar una realidad que muchas veces es compleja.
Al final, los consumidores no esperan la perfección; esperan transparencia y compromiso real con la mejora continua.
EcN: Desde vuestra experiencia, ¿qué porcentaje del calzado recogido puede reutilizarse, repararse o reciclarse realmente y qué ocurre con aquellos materiales que todavía no tienen una solución viable?
LG: Todavía estamos generando conocimiento y obteniendo datos que nos permitan responder con precisión a esa pregunta. Precisamente por eso son tan importantes los proyectos piloto.
Lo que sí sabemos es que la reutilización debe ocupar un papel prioritario siempre que sea posible. Desde una perspectiva ambiental, prolongar la vida útil de un producto suele generar un impacto menor que reciclarlo para convertirlo en una nueva materia prima.
Por eso es tan importante avanzar en todas las etapas: reutilización, reparación, reciclaje y también en el diseño de productos que faciliten estas opciones desde el origen.
EcN: ¿Está preparado el consumidor español para participar activamente en este tipo de programas o todavía existe una falta de concienciación sobre qué hacer con el calzado cuando deja de utilizarse?
LG: Creo que la sensibilidad hacia el impacto ambiental de nuestras decisiones de consumo ha crecido de forma muy significativa en los últimos años. Cada vez encontramos más consumidores que quieren comprar de forma responsable y que se interesan por el origen, los materiales y la durabilidad de los productos que adquieren.
Sin embargo, todavía existe cierto desconocimiento sobre qué hacer con el calzado cuando deja de utilizarse. Durante mucho tiempo hemos normalizado un modelo en el que los productos simplemente desaparecía de nuestra vista cuando terminábamos de usarlos. Ahora estamos empezando a entender que también tenemos una responsabilidad en esa última etapa.
Por eso creo que nuestro papel como marcas es facilitar ese proceso al máximo: ofrecer canales accesibles, informar de manera clara y ayudar a que la circularidad forme parte de los hábitos cotidianos de las personas. Cuando existen opciones sencillas y transparentes, la respuesta de los consumidores suele ser muy positiva.
EcN: ¿Crees que en el futuro la recogida de producto usado será un servicio habitual en tiendas físicas y comercios online, igual que hoy lo son las devoluciones o los puntos de recogida de paquetes?
LG: Sí, y creo que además será algo que los consumidores demandarán cada vez más.
Las marcas vamos a tener que ofrecer soluciones más completas y acompañar al producto durante todo su ciclo de vida. Igual que hoy entendemos que una empresa debe ofrecer información sobre el origen d sus productos, cada vez será más habitual que también explique qué ocurre cuando esos productos dejan de utilizarse.
EcN: Desde el punto de vista empresarial, ¿la economía circular puede convertirse en una ventaja competitiva para las marcas o sigue viéndose principalmente como una obligación regulatoria?
LG: Sin duda, aunque creo que la clave está en cómo se aborda. Si se entiende únicamente como una respuesta a una obligación regulatoria, probablemente se convierta en un coste más. Pero si se integra en la estrategia de la compañía, puede generar innovación, fortalecer la confianza de los consumidores y ayudar a construir modelos de negocio más resilientes.
Las personas valoran cada vez más la coherencia. Y la circularidad, cuando forma parte de una visión real de empresa, puede convertirse en un elemento diferenciador muy relevante.
EcN: Si miramos a cinco años vista, ¿cómo imaginas el ciclo de vida de un zapato? ¿Crees que llegaremos a un escenario en el que los consumidores conozcan exactamente qué ocurre con el producto cuando lo depositan para su reutilización o reciclaje?
LG: Me gustaría pensar que hablaremos de productos con una vida útil más larga, diseñados desde el principio para generar el menor impacto posible y acompañados por sistemas de recogida y trazabilidad mucho más desarrollados.
También imagino consumidores más informados y más implicados. Personas que no solo sepan dónde y cómo se ha fabricado un producto,
sino también qué alternativas tienen cuando ya no lo necesitan. Al final, la economía circular no consiste únicamente en gestionar residuos de una forma diferente. Consiste en cambiar nuestra relación con los productos y entender que los recursos tienen valor mucho más allá de su primer uso.


