Francia ha comenzado a implementar un sistema de sanciones económicas para la llamada moda ultrarrápida, que consiste en lanzar al mercado enormes volúmenes de ropa a precios muy reducidos. La medida afecta particularmente a plataformas como AliExpress, Shein y Temu, e implementa recargos que aumentarán en los próximos años.
El objetivo del Gobierno francés es introducir en el precio de estas prendas una parte del impacto medioambiental relacionado con su producción y consumo. La norma establece que la consideración de una empresa como parte de este modelo se basa en diversos factores, entre ellos la cantidad de productos que distribuye y la relación entre el precio de la prenda y su coste de reparación.
De 50 céntimos a casi 20 euros
El importe de la sanción variará según el tipo de prenda. Durante 2026, el recargo parte de cantidades relativamente reducidas, pero puede llegar hasta los 12 euros si se trata de una chaqueta. Las camisetas tendrán un recargo de 2 euros y los vaqueros de 9 y algunas prendas de ropa interior tienen un precio aproximado de 50 céntimos.
El sistema está diseñado para irse haciendo más estricto de manera progresiva. El recargo más alto podría ser de 19,50 euros por artículo en 2030, pero no podrá superar el 50% del precio de venta del producto antes de los impuestos.
Una medida enfocada en las plataformas asiáticas
Pese a que la normativa no se presenta formalmente como una regulación exclusiva contra empresas extranjeras, su aplicación afecta especialmente a gigantes como Temu, Shein o AliExpress, que han experimentado un fuerte crecimiento en el mercado francés.
De acuerdo con Euronews, el Gobierno de Emmanuel Macron ha defendido la necesidad de actuar frente a los efectos medioambientales y económicos de la moda ultrarrápida. El Gobierno considera que la gran cantidad de artículos que estas plataformas ponen a la venta, así como sus bajos precios, podrían fomentar un patrón de consumo que consiste en adquirir más y reparar menos.
La legislación francesa también contempla otras acciones vinculadas a este modelo de comercio como por ejemplo las limitaciones a la publicidad de productos que son considerados de moda ultrarrápida.
Bruselas y China cuestionan la iniciativa
La nueva política de Francia no ha estado libre de críticas. Una de las cuestiones más relevantes es si el sistema podría poner en desventaja a algunas compañías extranjeras frente a las grandes cadenas de Europa.
A pesar de que el Gobierno francés afirma que esas objeciones se han superado, la Comisión Europea había manifestado dudas acerca de la compatibilidad entre las leyes y las normas comunitarias. Francia ha sido acusada por China de discriminar a sus compañías, y este último también ha denunciado la medida. Además, ha advertido que podrían tomar represalias comerciales.
La polémica llega en un momento en el que el comercio electrónico transfronterizo enfrenta más presión regulatoria. La Unión Europea ha implementado desde julio un recargo de 3 euros a determinados pequeños paquetes procedentes de fuera del bloque, una medida que Francia considera que ya ha contribuido a reducir la llegada de este tipo de envíos.



