El comercio electrónico europeo vive un momento decisivo. La aceleración de la digitalización, el auge de la inteligencia artificial y la creciente competencia internacional están obligando a empresas e instituciones a replantear las reglas del juego. En este contexto, la regulación se ha convertido en uno de los grandes temas de debate para el sector.
Durante la presentación de esCommerce, la Asociación Española del Comercio Electrónico, Susana Voces, presidenta de Adigital, reflexionó sobre los desafíos que afronta Europa para consolidar un verdadero mercado único digital y defendió la necesidad de impulsar marcos normativos que favorezcan la innovación sin lastrar la competitividad empresarial.
Ecommerce News (EcN): Durante su intervención habló de la complejidad regulatoria como uno de los principales desafíos del sector. ¿Cuál es el diagnóstico que hace del momento actual del ecommerce europeo?
SV: Creo que Europa se encuentra en un momento muy relevante para definir su futuro digital. Tenemos un mercado enorme, con un gran potencial, pero
todavía estamos lejos de contar con un verdadero mercado único digital. Seguimos encontrando barreras e ineficiencias que dificultan la operativa de
las empresas cuando quieren crecer y expandirse a distintos países europeos.
En teoría, el mercado europeo debería ser nuestro gran campo de juego. Sin embargo, en la práctica seguimos teniendo diferencias regulatorias, administrativas y operativas entre países que complican la actividad empresarial. Esto supone un reto especialmente importante para compañías que quieren internacionalizarse o escalar su negocio.
EcN: ¿Considera que la regulación es hoy uno de los principales frenos para el crecimiento del ecommerce?
SV: La regulación es necesaria y cumple una función fundamental, especialmente cuando hablamos de protección al consumidor, privacidad o seguridad digital.
El problema aparece cuando se generan capas adicionales de regulación que terminan incrementando la complejidad sin aportar un beneficio proporcional. Europa tiene una gran tradición regulatoria y una clara voluntad de proteger a los ciudadanos, pero debemos asegurarnos de que las normas también permitan a nuestras empresas competir en igualdad de condiciones frente a otros mercados. En ocasiones damos un paso adelante con medidas que facilitan la actividad empresarial, pero posteriormente aparecen nuevas obligaciones que vuelven a añadir complejidad.
EcN: ¿Puede poner algún ejemplo de estas dificultades?
SV: Un buen ejemplo es el avance que supuso la ventanilla única del IVA, una medida que facilitó enormemente las operaciones transfronterizas dentro de
Europa. Sin embargo, al mismo tiempo surgen nuevas exigencias administrativas o normativas que obligan a las empresas a adaptarse continuamente. Muchas compañías deben gestionar registros, procesos y obligaciones diferentes en cada mercado. Esto implica dedicar recursos, tiempo y equipos a tareas administrativas que podrían simplificarse. Y cuanto mayor es la complejidad, más difícil resulta innovar y crecer.
EcN: ¿Existe el riesgo de que Europa pierda competitividad frente a otros mercados?
SV: Es un riesgo que debemos tener presente. Europa cuenta con empresas muy innovadoras y con un ecosistema digital sólido, pero necesitamos crear un
entorno que favorezca su desarrollo. Si la regulación se convierte en una barrera excesiva, corremos el riesgo de reducir nuestra capacidad competitiva frente a otras regiones del mundo.
El objetivo no debe ser regular más, sino regular mejor. Es importante preguntarnos qué normas aportan realmente valor al consumidor y cuáles pueden estar generando fricciones innecesarias para las empresas.
EcN: ¿Cómo se puede encontrar el equilibrio entre innovación y protección del consumidor?
SV: Ese equilibrio es precisamente uno de los grandes retos de los próximos años. La protección del consumidor es irrenunciable y forma parte de los
valores europeos. Pero al mismo tiempo debemos ser capaces de construir marcos regulatorios que fomenten la innovación y el crecimiento empresarial. No son objetivos incompatibles.
De hecho, un ecosistema innovador también beneficia a los consumidores porque genera mejores servicios, más competencia y una mayor capacidad de elección. La clave está en diseñar regulaciones proporcionadas, adaptadas a la realidad tecnológica y alineadas con las necesidades del mercado.
EcN: ¿Qué papel pueden desempeñar organizaciones como Adigital o iniciativas como Ecommerce Spain en este escenario?
SV: El papel de las asociaciones es fundamental porque actúan como puente entre empresas, instituciones y reguladores. Es importante trasladar la realidad del mercado y contribuir a construir políticas públicas que impulsen el crecimiento del ecosistema digital.
Iniciativas como Ecommerce Spain pueden tener un papel muy relevante como espacio de representación del sector, de generación de conocimiento y de colaboración entre los distintos actores del ecosistema. Cuanto más alineados trabajemos, más capacidad tendremos para afrontar retos comunes.
EcN: La colaboración entre empresas fue otro de los mensajes que surgieron durante el encuentro. ¿Es uno de los grandes retos pendientes del sector?
SV: Sin duda. Muchos de los desafíos que afrontamos son compartidos y requieren respuestas colectivas. La colaboración entre empresas, plataformas,
instituciones y asociaciones es esencial para acelerar la innovación y evitar duplicar esfuerzos.
El ecosistema digital evoluciona a gran velocidad y es difícil que una sola organización tenga todas las respuestas. Compartir conocimiento y generar espacios de cooperación permite identificar mejores prácticas y construir soluciones más eficaces.
EcN: ¿Cómo le gustaría ver el ecommerce español y europeo dentro de cinco años?
SV: Me gustaría ver un sector más competitivo, más internacional y plenamente integrado en el mercado europeo. Un ecosistema en el que las empresas puedan operar con mayor facilidad entre países y donde la innovación tecnológica sea un motor de crecimiento económico.
También me gustaría ver una Europa capaz de liderar la economía digital global, manteniendo sus valores de protección al consumidor, pero sin renunciar a la competitividad. Tenemos talento, empresas y capacidad para conseguirlo. El reto está en crear el entorno adecuado para que todo ese potencial pueda desarrollarse plenamente.



