Hoy en Crónicas del Comercio: LA BOLSA DE PLÁSTICO, el invento que cambió la forma en que llevamos nuestras compras.
Estamos en Suecia, año 1965. Un ingeniero llamado Sten Gustaf Thulin trabaja en la empresa Celloplast, especializada en empaquetados. Su objetivo era simple: crear una bolsa resistente, ligera y reutilizable que sustituyera a las de papel, que se rompían fácilmente y requerían talar más árboles.
Su invento fue brillante en su sencillez: una lámina de polietileno doblada y sellada con asas integradas, lo que hacía que fuera increíblemente duradera y barata de producir.
Thulin nunca imaginó que su creación, patentada en 1965, se convertiría en un símbolo global del consumo masivo. La bolsa de plástico se extendió rápidamente por Europa y luego por el mundo.
Lo paradójico es que su intención era ecológica: reducir el uso del papel y promover una bolsa que pudiera reutilizarse decenas de veces. Pero la historia tomaría otro rumbo…
De invento ecológico a símbolo del consumo
A finales de los años 70, las grandes cadenas de supermercados comenzaron a adoptarlas.
Primero en Alemania, luego en Estados Unidos, donde Mobil Oil y Dow Chemical vieron una oportunidad perfecta para popularizar el polietileno.
Las bolsas eran baratas, impermeables y resistentes, capaces de llevar kilos de productos sin romperse. En pocos años, reemplazaron casi por completo a las de papel.
Durante los 80 y 90, la bolsa de plástico se convirtió en un icono del consumo moderno. Eran tan comunes que su ausencia se consideraba impensable. Cada compra, cada mercado, cada tienda tenía su propia bolsa con logo.
A principios de los 2000, el mundo producía más de 5 billones de bolsas al año, casi 10 millones por minuto.
La bolsa había cumplido su promesa de “llevarlo todo”… pero el planeta empezó a pasar factura.
Datos que dan qué pensar
- Una bolsa promedio pesa solo 5 gramos, pero puede cargar hasta 2,5 kilos. Es 500 veces más fuerte que su propio peso.
- Cada año usamos más de 5 billones de bolsas plásticas en el mundo: suficientes para envolver la Tierra siete veces cada hora.
- Bangladés fue el primer país en prohibirlas (2002) porque bloqueaban los desagües y provocaban inundaciones masivas.
- En 2018, una bolsa fue hallada a 10.900 metros de profundidad, en la Fosa de las Marianas, el punto más profundo del planeta.
- En los océanos, hay “islas” de plástico más grandes que países: la más famosa, el Great Pacific Garbage Patch, es tres veces mayor que Francia.
- Cada año, más de 100.000 animales marinos y un millón de aves mueren por residuos plásticos.
El impacto en el retail y la transformación del consumidor
A medida que su uso se masificaba, también lo hacía su impacto. Las bolsas comenzaron a invadir playas, ríos y océanos, y los científicos descubrieron que podían tardar hasta 500 años en degradarse.
A pesar de las prohibiciones, el comercio volvió a adaptarse. Surgieron bolsas biodegradables, reutilizables, de algodón, maíz o almidón vegetal.
Y el consumidor también cambió: llevar tu propia bolsa se convirtió en un gesto de conciencia ambiental y hasta de identidad.
Hoy, muchas marcas usan las bolsas como parte de su storytelling: materiales reciclados, mensajes sostenibles y diseños que invitan a reutilizarlas.
La bolsa ya no es solo un contenedor: es una declaración de valores.
La próxima vez que rechaces una bolsa de plástico, recuerda: estás formando parte del siguiente capítulo de esta historia.
Porque a veces, las verdaderas revoluciones empiezan cuando decidimos dejar algo atrás.



