Amazon vuelve a situarse en el centro del debate sobre privacidad. La compañía afronta una demanda colectiva en Estados Unidos por la función de reconocimiento facial Familiar Faces de sus dispositivos Ring, una tecnología que permite identificar a personas habituales mediante inteligencia artificial y enviar notificaciones personalizadas a los propietarios de las cámaras.
La demanda ha sido presentada en un tribunal federal de Seattle por Charles Sigwalt, residente en Virginia, quien acusa a la compañía de recopilar y almacenar datos biométricos de personas que aparecen frente a las cámaras sin haber obtenido previamente su consentimiento. El demandante solicita la certificación de una acción colectiva de ámbito nacional y reclama al menos 5 millones de dólares en daños para los afectados.
Según la denuncia, la función Familiar Faces permite que las cámaras de Ring capturen imágenes faciales de visitantes y transeúntes para identificarlos en futuras ocasiones. El demandante sostiene que este proceso se realiza incluso cuando las personas escaneadas no son propietarias del dispositivo ni han autorizado el tratamiento de sus datos biométricos.
El consentimiento, en el centro de la disputa
El caso pone el foco sobre una cuestión cada vez más relevante para la industria tecnológica: quién debe otorgar el consentimiento cuando una herramienta de inteligencia artificial analiza datos de terceros. Aunque la activación de Familiar Faces es opcional para los propietarios de las cámaras, los críticos argumentan que los visitantes o personas que pasan frente a los dispositivos no tienen capacidad para aceptar o rechazar ese tratamiento de datos.
Ring lanzó esta funcionalidad a finales de 2025 con el objetivo de ofrecer alertas más personalizadas. En lugar de recibir una notificación genérica, los usuarios pueden asignar nombres a determinadas personas para que el sistema las reconozca cuando vuelvan a aparecer ante la cámara.
La demanda también cuestiona el almacenamiento de la información biométrica generada por el sistema. Según la denuncia, la tecnología crea registros faciales que permiten identificar de nuevo a una persona cuando vuelve a situarse frente a una cámara compatible.
Un nuevo episodio en los problemas de privacidad de Ring
El litigio llega en un momento especialmente sensible para Ring, una filial adquirida por Amazon en 2018 por alrededor de 1.000 millones de dólares. Durante los últimos años, la compañía ha afrontado diversas controversias relacionadas con la privacidad, el acceso a vídeos de usuarios y la colaboración con fuerzas de seguridad.
En 2023, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) alcanzó un acuerdo con Ring por valor de 5,8 millones de dólares tras acusar a la empresa de no proteger adecuadamente los datos de sus clientes y permitir accesos indebidos a grabaciones privadas. Amazon negó haber cometido irregularidades en aquel caso.
Más recientemente, la compañía también recibió críticas por iniciativas vinculadas a la vigilancia vecinal y por una proyectada integración con Flock Safety, una empresa especializada en tecnologías de monitorización utilizadas por fuerzas policiales. La colaboración fue finalmente cancelada tras la polémica generada entre organizaciones defensoras de la privacidad.
Por el momento, Amazon ha declinado realizar comentarios sobre la nueva demanda. El caso podría convertirse en una prueba relevante para los límites legales del reconocimiento facial en dispositivos de consumo y para el uso de tecnologías biométricas en entornos residenciales.


