La Comisión Europea ha ordenado a Meta que vuelva a permitir el acceso de asistentes de inteligencia artificial de terceros a WhatsApp mientras continúa investigando si la compañía incurrió en prácticas anticompetitivas al restringir la presencia de servicios rivales en su plataforma de mensajería. La medida supone un nuevo choque entre Bruselas y el gigante tecnológico estadounidense en torno al control del emergente mercado de la IA.
La decisión llega después de que Meta modificara las condiciones de acceso a WhatsApp Business, limitando la capacidad de otras empresas para ofrecer sus asistentes de IA dentro de la aplicación. Según la Comisión Europea, esta política pudo favorecer indebidamente a Meta AI, el asistente desarrollado por la propia compañía, en detrimento de competidores como OpenAI, Perplexity o startups especializadas en inteligencia artificial.
Investigación por posible abuso de posición dominante
La investigación comunitaria comenzó a finales de 2025 tras varias denuncias de empresas del sector. Bruselas considera que WhatsApp, debido a su enorme base de usuarios, puede convertirse en una puerta de entrada clave para el uso de asistentes de IA y que impedir el acceso a rivales podría distorsionar la competencia en un mercado todavía en desarrollo.
La Comisión ya había comunicado previamente sus objeciones a Meta y, ante el riesgo de que el mercado sufriera daños difíciles de revertir, ha optado por imponer medidas cautelares. La orden obliga a la tecnológica a restablecer las condiciones de acceso que existían antes de las restricciones aplicadas por la compañía.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea y responsable de Competencia, Teresa Ribera, ha defendido la intervención alegando que, en sectores tan dinámicos como la inteligencia artificial, esperar a una resolución definitiva podría permitir que desapareciera la competencia antes de que concluyera el proceso regulatorio.
Meta recurrirá la decisión
Meta ha reaccionado con dureza a la medida y ya ha anunciado que la recurrirá. La empresa sostiene que la decisión beneficia a grandes compañías rivales permitiéndoles utilizar herramientas vinculadas a WhatsApp sin asumir determinados costes asociados a la plataforma.
La tecnológica también defiende que había planteado modelos alternativos de acceso para terceros, incluyendo opciones de pago, pero Bruselas concluyó que las condiciones propuestas no resultaban viables para los competidores y que, en la práctica, seguían limitando el acceso al ecosistema de WhatsApp.
La orden comunitaria exige a Meta aplicar los cambios en un plazo de cinco días y permanecerá vigente mientras se resuelve la investigación o, como máximo, hasta 2029. Si finalmente se confirma una infracción de las normas europeas de competencia, la compañía podría enfrentarse a sanciones económicas de gran magnitud.
La IA abre un nuevo frente regulatorio
El caso refleja cómo la inteligencia artificial se está convirtiendo en uno de los principales ámbitos de supervisión para las autoridades europeas. Bruselas teme que las grandes plataformas digitales utilicen su posición dominante en mercados como la mensajería, los sistemas operativos o las búsquedas para reforzar sus propios asistentes de IA y dificultar el crecimiento de alternativas competidoras.
La decisión sobre WhatsApp se suma a otros enfrentamientos recientes entre la Unión Europea y las grandes tecnológicas en torno a la interoperabilidad, la competencia y el acceso a los ecosistemas digitales. En un momento en que la carrera por liderar la inteligencia artificial se acelera, el regulador europeo quiere evitar que unos pocos actores controlen los principales canales de acceso a estas tecnologías.



