Shein prepara su debut en la Bolsa de Hong Kong para el próximo 1 de septiembre con una oferta pública que podría permitirle captar hasta 1.513 millones de euros. El gigante de la moda rápida pondrá a la venta cerca de 280 millones de acciones, en una operación que llega después de varios intentos fallidos de cotizar en otros mercados.
La compañía, fundada en China y actualmente con sede en Singapur, ha fijado un precio orientativo de entre 47,6 y 49,5 dólares hongkoneses por acción. El importe definitivo se conocerá el 31 de agosto, un día antes del estreno bursátil.
Una valoración muy alejada de su máximo
Uno de los aspectos más llamativos de la operación es la valoración con la que Shein llegará al mercado.
La compañía podría alcanzar una capitalización de unos 23.122 millones de euros, frente a los cerca de 85.636 millones de euros que llegó a alcanzar en 2022 durante su etapa de mayor crecimiento. Esto supone una reducción aproximada del 73% respecto a aquel máximo.
La caída refleja el cambio de escenario que ha experimentado el negocio de Shein en los últimos años. El crecimiento del comercio electrónico se ha moderado, mientras que la compañía se enfrenta a una mayor competencia y a un endurecimiento de las condiciones regulatorias en algunos de sus principales mercados.
Hong Kong se convierte en su puerta de entrada a Bolsa
El debut en Hong Kong llega después de que Shein no lograra sacar adelante sus anteriores planes para cotizar en Nueva York y Londres.
La compañía llevaba varios años preparando su entrada en los mercados públicos y finalmente obtuvo en julio la autorización de los reguladores chinos para cotizar en Hong Kong.
La elección de Hong Kong permite a Shein avanzar con una operación que llevaba tiempo intentando materializar, aunque lo hace con una valoración considerablemente inferior a la que perseguía inicialmente.
Casi 280 millones de acciones
La oferta contempla aproximadamente 280 millones de acciones de clase B.
Alrededor del 10% de los títulos se comercializarán directamente en Hong Kong, mientras que el 90% restante estará destinado a inversores internacionales.
El precio final determinará tanto el dinero captado como la valoración definitiva de la compañía. Si se alcanza el extremo superior del rango, Shein ingresaría unos 1.513 millones de euros.
Un negocio bajo mayor presión
La salida a Bolsa se produce en un momento menos favorable para Shein que el vivido durante la pandemia.
En el primer trimestre de 2026, la compañía registró unas pérdidas de aproximadamente 85 millones de euros, mientras que su facturación se situó en torno a 7.752 millones de euros, con un crecimiento interanual de apenas el 1,1%.
El aumento de los costes y los cambios regulatorios están complicando especialmente un modelo basado en ofrecer productos de precios muy bajos y enviarlos directamente a consumidores de todo el mundo.
EEUU y Europa endurecen las condiciones
Uno de los principales obstáculos para Shein está relacionado con la evolución de las normas comerciales en Estados Unidos y Europa.
La eliminación de determinadas ventajas arancelarias para los paquetes de bajo valor ha encarecido parte de las operaciones de la compañía. Al mismo tiempo, la Unión Europea está incrementando el control sobre las plataformas de comercio electrónico procedentes de fuera del bloque.
Estos cambios afectan especialmente a empresas cuyo modelo depende de enviar grandes cantidades de pedidos pequeños directamente a los consumidores.
A esto se suma una mayor presión regulatoria sobre Shein por cuestiones relacionadas con sus productos, su cadena de suministro y sus prácticas comerciales.
Los inversores reciben una Shein diferente
El estreno bursátil permitirá comprobar cuánto apetito existe actualmente por una compañía que hace apenas cuatro años llegó a estar valorada en cerca de 100.000 millones de dólares, unos 85.600 millones de euros.
La diferencia entre aquella valoración y los aproximadamente 23.000 millones de euros previstos ahora refleja la transformación del mercado de la moda rápida y el aumento de las dudas sobre el ritmo de crecimiento futuro de Shein.
Además, la compañía tendrá que competir en un mercado cada vez más disputado por rivales como Temu, al mismo tiempo que intenta mantener su crecimiento en Europa y Estados Unidos.
Una operación con un coste adicional para Shein
La salida a Bolsa también tiene una particularidad financiera. Según el folleto de la operación, Shein podría tener que realizar pagos de hasta 3.500 millones de dólares, unos 2.980 millones de euros, a determinados inversores anteriores como compensación por la caída de la valoración respecto a las rondas privadas en las que participaron.
El importe potencial de estas compensaciones es prácticamente el doble del capital que Shein pretende captar con la propia salida a Bolsa.
La compañía afronta así su debut en Hong Kong con una valoración mucho más baja que en sus mejores años, pero también con la oportunidad de convertirse finalmente en una empresa cotizada tras varios intentos frustrados.
El 1 de septiembre será la prueba definitiva: el mercado tendrá que decidir cuánto vale realmente Shein después de haber pasado de rozar los 100.000 millones de dólares a aspirar a unos 23.000 millones de euros.


