La compañía china Shein ha anunciado la apertura de sus primeras tiendas físicas en Francia, en un movimiento que marca un nuevo paso en su estrategia de expansión internacional y diversificación más allá del canal digital.
La decisión llega en un momento especialmente delicado para la marca, apenas unos meses después de que el Senado francés aprobara en junio de 2025 una propuesta legislativa para regular el llamado «ultra fast fashion«, modelo de negocio basado en la producción masiva y acelerada de ropa a muy bajo coste, que caracteriza a plataformas como Shein o Temu.
La futura legislación busca reducir el impacto ambiental y social de este tipo de empresas, mediante medidas como la imposición de un impuesto especial y la limitación de su publicidad en territorio francés.
Tiendas en cinco ciudades francesas
A pesar de este contexto, Shein ha confirmado que abrirá este mes de noviembre sus primeros establecimientos permanentes en Europa, concretamente en las ciudades de Dijon, Grenoble, Reims, Limoges y Angers.
En concreto, las tiendas estarán ubicadas dentro de grandes almacenes gestionados por la inmobiliaria Société des Grands Magasins (SGM), propietaria de la cadena Bazar de l’Hôtel de Ville (BHV) y operadora de varios establecimientos de Galeries Lafayette bajo acuerdo de franquicia.
Hasta ahora, Shein solo había operado en formato pop-up store en distintas ciudades del mundo. La alianza con SGM supondrá, por tanto, su primer intento de implantación física estable.
El plan de expansión ha generado controversia antes incluso de materializarse. Según confirmó la agencia Reuters, Galeries Lafayette ha expresado su desacuerdo con la posible instalación de Shein en sus establecimientos gestionados por SGM.
En un comunicado, la histórica cadena francesa señaló que el posicionamiento y las prácticas de Shein «van en contra de la oferta y los valores» de Galeries Lafayette, y advirtió de que la inmobiliaria estaría incumpliendo su contrato de franquicia si sigue adelante con el proyecto.
A las críticas del sector se suma la oposición institucional. Anne Hidalgo, alcaldesa de París, manifestó en su perfil de LinkedIn su rechazo a la llegada de Shein al emblemático BHV parisino, asegurando que la instalación de la marca «contradice las ambiciones ecológicas y sociales de París, que apoya el comercio local responsable y sostenible«.
Una estrategia para reforzar su imagen en Europa
Fuentes del sector interpretan la apertura de tiendas físicas como un intento de Shein por mejorar su reputación en Europa y mostrar un compromiso más cercano con los consumidores locales, en un contexto de crecientes críticas medioambientales y regulatorias.
Con esta operación, la empresa asiática buscaría diversificar su presencia comercial y reducir la dependencia del canal online, al tiempo que gana visibilidad en mercados estratégicos del continente.
No obstante, el conflicto con las autoridades y los grandes almacenes franceses refleja el choque de modelos entre la moda ultrarrápida y globalizada que representa Shein y la visión europea de sostenibilidad y comercio responsable que gana fuerza en países como Francia.


