Esta semana arranca oficialmente la temporada de eventos, y lo hacemos con destino París para asistir al NRF 2025: Retail’s Big Show Europe, cita clave para descubrir hacia dónde se dirigen los nuevos estándares del comercio mundial.
En la primera jornada, tras una llegada algo tardía, pudimos adentrarnos en dos grandes ejes de conversación: los factores clave para optimizar el rendimiento y los pagos a escala europea en el caso de Kiabi, y el papel de la inteligencia artificial en la redefinición de la cadena de suministro.
KIABI: ¿Cuáles son los factores clave para la optimización del rendimiento y los pagos a escala europea?
Kiabi compartió junto a Worldline y CAWL su visión sobre el futuro de los pagos en un entorno internacional cada vez más exigente. La mesa redonda contó con Xavier Foures, Jefe de Pagos Internacionales de Kiabi; Julien Wiart, Director de Ventas del Mercado Empresarial en CAWL; y Céline Arniaud, de Worldline, como moderadora.
El desafío de Kiabi
Con casi 50 años de historia, 641 tiendas en 33 países y más de 10.000 empleados, Kiabi se enfrenta al reto de ofrecer a sus clientes una experiencia de pago homogénea y fluida, tanto en tienda como online. Según explicó Xavier Foures, la clave está en unificar plataformas de pago a escala europea, adaptando la oferta a las particularidades de cada mercado (desde métodos digitales locales hasta soluciones de segunda mano integradas en su estrategia de sostenibilidad).
“Necesitábamos una solución robusta que no solo mejorara la tasa de aceptación y la conversión digital, sino que también fuera eficiente desde el punto de vista financiero. En un sector de márgenes ajustados, como el textil, la optimización de costes en los pagos es esencial”, subrayó.
La respuesta de Worldline y CAWL
Por su parte, Julien Wiart explicó cómo la joint venture entre Crédit Agricole y Worldline busca precisamente responder a esa necesidad de personalización. “Cada retailer es único. Nuestro enfoque pasa por realizar un diagnóstico de la situación y proponer un modelo de pagos a la carta, que mejore tanto la conversión como la eficiencia financiera en cada geografía”, señaló.
La alianza con Kiabi se articula alrededor del proyecto Orchestra, una iniciativa para rediseñar por completo el back office de pagos de la compañía y conectar todos sus recorridos digitales en seis países europeos. El objetivo: disponer de una visión de 360º de las transacciones y ganar agilidad en la integración de nuevas soluciones.
“Compartimos un ADN común: el rendimiento y la sostenibilidad. Buscamos un crecimiento razonable y soluciones de pago duraderas”, concluyó Julien Wiart.
¿Cómo está la IA redefiniendo la cadena de suministro?
En la segunda sesión, el debate se centró en cómo la inteligencia artificial y la digitalización están impactando en distintos sectores del retail y la industria. Marcello Pace, CEO de Scarpe&Scarpe, explicó el difícil cambio cultural que ha vivido su compañía: de una visión puramente estética del calzado a una estrategia mucho más orientada a los datos. “El stock representa el 50% de nuestros costes”, señaló, subrayando la importancia de contar con la herramienta adecuada para prever qué productos funcionarán, cuáles tendrán un rendimiento medio y cuáles nunca llegarán a venderse, incluso aunque se regalen. En este punto, la IA se ha convertido en un aliado clave para optimizar precios, reducir excedentes y mejorar la planificación de las colecciones.
Desde otra perspectiva, Hélène Chaplain, CIO global de Pernod Ricard, destacó la enorme complejidad de la cadena de valor en los espirituosos, donde los ciclos de producción se miden en décadas. La compañía debe equilibrar la herencia de marcas históricas con la innovación, y en ese camino la IA se ha convertido en una pieza estratégica para anticipar la demanda, ajustar la producción y mantener la agilidad en mercados internacionales. Subrayó que no todo pasa por la IA o la GenAI: la clave está en combinar tecnologías que realmente resuelvan retos de negocio concretos, desde la previsión de la demanda hasta el diseño de productos más sostenibles. Un ejemplo claro es la reducción de la huella de carbono en el transporte internacional de botellas, donde incluso el peso del vidrio tiene impacto en la huella logística. “No se trata de hacer pruebas llamativas, sino de integrar la tecnología en procesos sostenibles, escalables y con retorno claro para la compañía”, explicó.
Finalmente, Maxim Tipukhov, director de desarrollo comercial y logístico en Grupo Fozzy, puso el foco en la ciberseguridad y en la necesidad de preparar planes de contingencia. Recordó que el sector debe estar listo para interrupciones inesperadas —desde ciberataques hasta fallos de sistemas— y que confiar ciegamente en la tecnología puede convertirse en un riesgo en sí mismo. “No basta con tener un plan B, es necesario también un plan C, probado y listo para ejecutarse”, advirtió.



