Google planea reforzar su posición en el sector de la inteligencia artificial mediante una inversión adicional de hasta 40.000 millones de dólares en Anthropic. La operación, todavía condicionada, contempla un primer desembolso de 10.000 millones y un segundo tramo de hasta 30.000 millones vinculado al cumplimiento de objetivos, lo que refleja tanto la magnitud como la naturaleza estratégica del acuerdo.
Ambas compañías mantienen desde hace años una relación consolidada, en la que Google actúa como socio estratégico y accionista minoritario. Esta nueva inyección de capital se enmarca en la ampliación de esa colaboración, especialmente en el ámbito de la infraestructura tecnológica, un factor clave en el desarrollo de modelos avanzados de IA.
Infraestructura, crecimiento y presión competitiva
El acuerdo refuerza el papel de Google como proveedor de infraestructura, con el uso de sus chips TPU y servicios de Google Cloud como elementos centrales. Además, se prevé el despliegue de hasta cinco gigavatios de capacidad de computación a partir de 2027, con posibilidad de ampliación futura, en línea con la creciente demanda de procesamiento asociada a la IA generativa.
Este movimiento se produce en un contexto de elevada competencia en el sector, donde actores como OpenAI intensifican la carrera por el liderazgo tecnológico. En este escenario, Anthropic busca acelerar su crecimiento y consolidar su posicionamiento.
La compañía ha experimentado una expansión significativa en los últimos meses, alcanzando una tasa de ingresos anualizados de 30.000 millones de dólares, frente a los cerca de 9.000 millones registrados a finales del año pasado. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por la adopción de su herramienta Claude Code.
En paralelo, Anthropic ha asegurado compromisos de financiación por hasta 65.000 millones de dólares en las últimas semanas, procedentes de distintos inversores y acuerdos vinculados a infraestructura. Según estimaciones recogidas por The Wall Street Journal, su valoración ronda los 350.000 millones de dólares, lo que la sitúa entre las compañías más relevantes del ecosistema global de inteligencia artificial.
Con esta posible inversión, Google no solo amplía su exposición en uno de los actores más dinámicos del sector, sino que también refuerza su estrategia de integración vertical, combinando infraestructura, servicios cloud y participación en el desarrollo de modelos avanzados.


