Una app que crece un 106% en un año. Un grupo textil que factura más de diez mil millones solo a través de internet. Un gran almacén que acumula casi 900 millones de visitas digitales, pero no revela cuánto cobra por ellas. El comercio electrónico español ya no es el futuro del retail, sino su presente más rentable. Las cifras de las grandes cadenas lo confirman sin margen para la duda.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) publicó en 2025 los datos más llamativos de su historia. En un solo trimestre, las ventas de ecommerce alcanzaron los 29.296 millones de euros, lo que representa un 19,3% más que en el mismo período del año anterior. Las estimaciones para el cierre del ejercicio apuntan a superar los 115.000 millones de euros, es decir, casi el doble de lo registrado cinco años atrás. El número de transacciones creció un 14,8% y el ticket medio se situó en 57,62 euros (+3,9%). No es un rebote puntual ni el efecto residual de la pandemia. Es una tendencia estructural que las grandes empresas del sector llevan años alimentando con inversión, tecnología y un firme compromiso por la omnicanalidad.
La moda al mando
La industria textil fue la primera en entender que internet no era un canal secundario. Mango lo demostró antes que nadie: abrió su tienda online en el año 2000, una década antes que sus grandes competidores, y ese adelanto se refleja hoy en los datos. La firma barcelonesa cerró 2025 con 3.767 millones de euros en ingresos (+13%), de los que cerca de 1.205 millones procedieron del canal online, que representa ya aproximadamente un tercio de su facturación total, uno de los porcentajes más altos de la moda europea.
El matiz está en el ritmo: el ecommerce creció un 9,6% mientras las tiendas físicas lo hicieron al 14,5%, lo que redujo ligeramente el peso digital del 33% al 32%. La explicación no es un problema de estrategia digital, sino el reflejo de una realidad que vive todo el sector: el consumidor ha vuelto a la tienda física con más ganas de las que muchos anticipaban. Mango respondió con más de 260 inauguraciones en 2025 y una red que supera los 2.900 puntos de venta en 120 mercados.
Inditex llegó más tarde al ecommerce —Zara lanzó su tienda online en 2010— pero lo hizo a una escala sin comparación posible. En 2017, el grupo reportó por primera vez su facturación digital: 2.534 millones de euros, el 10% del total. En 2025 esa cifra alcanzó los 10.656 millones, representando el 26,7% de unos ingresos globales de 39.864 millones. Un negocio digital multiplicado por cuatro en menos de diez años.
Los datos más recientes son de 2026: en el primer trimestre, las ventas totales alcanzaron los 8.750 millones (+5,8%), el beneficio neto los 1.375 millones (+5,4%), y entre el 1 de mayo y el 1 de junio las ventas en tienda y online crecieron un 11,5% a tipo de cambio constante. Para el conjunto del año, la compañía ha presupuestado 2.300 millones de euros en inversiones centradas en integración tecnológica y plataformas digitales. El objetivo fijado internamente en 2019 —alcanzar el 30% de ventas online en 2024— no se cumplió, y el crecimiento del canal se ha moderado del 11,7% de 2024 al 4,8% de 2025. En Inditex lo explican desde la omnicanalidad: el cliente no elige entre tienda y web, usa las dos.
Hogar, gran almacén y alimentación
El crecimiento digital más llamativo del período no vino de la moda sino del bricolaje. Leroy Merlin España cerró 2024 con 3.590 millones de euros (+5,2%) y un dato que sorprendió al sector: las ventas online crecieron un 40% en un solo ejercicio. La app de la compañía, lanzada poco antes, disparó su facturación un 106% y ya concentraba el 25% de todas las ventas digitales. El marketplace alcanzó los 96 millones de euros (+90%), con 2,3 millones de productos y 1.600 vendedores activos. En 2025 el ritmo no bajó: 3.827 millones (+6,6%), canal online +25% y marketplace en 150 millones (+53%). Fernando de Palacio, director ejecutivo de Marketing de la compañía, ofrece el dato que mejor explica el modelo: «El 74% de los clientes que visitan la web terminan comprando en tienda.» El canal digital no canibaliza al físico: lo nutre.
El Corte Inglés cerró su ejercicio 2024-2025 con 16.675 millones de ingresos (+2%) y un beneficio neto de 512 millones (+6,7%), pero es especialmente reservado con sus cifras digitales en euros. Los datos que publica son de tráfico: 891,7 millones de visitas a webs y apps, 14,9 millones de clientes registrados en elcorteingles.es.
En el ejercicio anterior (2023-2024), la compañía ya había reportado más de 17 millones de pedidos online, un 8,5% más que el año previo. Carrefour España ofrece el contraste más duro: 11.728 millones en 2024, un 0,2% menos que el año anterior. El grupo ha declarado el canal digital eje prioritario de su plan estratégico 2026, con la integración de las 40 tiendas adquiridas a El Corte Inglés como palanca principal, pero el impulso digital del grupo llega por ahora desde Brasil, no desde Europa. La transformación en España está en marcha, pero todavía no tiene los resultados que el resto del sector ya puede mostrar.
¿Qué hay detrás de los números?
Los datos de facturación son la superficie. Lo que los explica son tres decisiones estratégicas que comparten, con distintos grados de ejecución, todas las empresas de este análisis.
La primera es la apuesta por el móvil como canal prioritario: el 106% de la app de Leroy Merlin, los 891 millones de visitas de El Corte Inglés y la inversión de Inditex en plataformas digitales apuntan en la misma dirección. La segunda es la logística como diferencial competitivo: los 2.300 millones que Inditex destinará a infraestructura en 2026 son la demostración más clara de que la batalla del ecommerce se decide en el almacén y en el último kilómetro, no en el diseño de la web. La tercera, y más relevante para el sector de los medios de pago, es la consolidación de la omnicanalidad como modelo único.
Ninguna de estas empresas separa ya el canal online del físico en su estrategia, lo que convierte cada transacción —sea en tienda, en app o en web— en un punto de contacto que exige soluciones de pago integradas, flexibles y capaces de funcionar en cualquier entorno. El volumen está ahí. La pregunta es quién está preparado para procesarlo.


