La llegada de la publicidad a ChatGPT ya es una realidad concreta y con un planteamiento claramente diferenciado del resto del mercado digital. OpenAI comenzará a mostrar anuncios en Estados Unidos a partir de febrero, dirigidos a usuarios mayores de 18 años que utilicen los planes Gratis y Go, integrándolos directamente en las conversaciones con el chatbot.
El elemento más llamativo del modelo es el precio: un CPM de 60 dólares, una cifra que triplica el coste medio de plataformas como Facebook o Instagram. A esto se suma un fee del 4% por cada venta generada, lo que refuerza la idea de que OpenAI quiere posicionar su negocio publicitario como un servicio de alto valor, orientado a marcas con capacidad de inversión y objetivos claros.
A diferencia de la publicidad tradicional basada en el historial del usuario, ChatGPT apuesta por la segmentación contextual y la intención inmediata. Los anuncios se mostrarán en función de lo que la persona está preguntando en ese momento, excluyendo temas sensibles como salud, salud mental o política. El objetivo es impactar al usuario en un contexto de máxima atención y relevancia.
Este enfoque tiene implicaciones directas en la medición. Los anunciantes solo podrán acceder a métricas básicas como impresiones, visitas y clics, quedando fuera el seguimiento de conversiones, datos de compra o información detallada del usuario. OpenAI justifica esta limitación como una apuesta por la privacidad y una ruptura consciente con el modelo de retargeting basado en cookies y píxeles.
El reto para marcas y agencias será valorar si la intención “en tiempo real” compensa un coste tan elevado y una menor visibilidad sobre el rendimiento final de las campañas. Con esta estrategia, OpenAI demuestra su confianza en el valor publicitario de ChatGPT y abre un nuevo debate sobre el equilibrio entre eficacia, privacidad y exclusividad en la publicidad digital.


