Amazon ha decidido redoblar su apuesta por la inteligencia artificial (IA) como eje central de su estrategia futura. En ese contexto, la compañía mantiene negociaciones con OpenAI, desarrolladora de ChatGPT, para invertir hasta 50.000 millones de dólares (41.975 millones de euros), al tiempo que ejecuta un profundo proceso de reestructuración que incluye el despido de 16.000 empleados y el cierre de cientos de tiendas físicas de sus cadenas Amazon Fresh y Amazon Go.
Según informó The Wall Street Journal, las conversaciones entre ambas compañías se están produciendo al máximo nivel, con la participación directa del consejero delegado de Amazon, Andy Jassy, y del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman. El movimiento situaría a Amazon como uno de los principales financiadores de la start-up más valiosa del mundo, en un momento en el que la carrera por liderar el desarrollo de modelos de IA generativa exige inversiones sin precedentes.
OpenAI necesita más de 100.000 millones de dólares (83.957 millones de euros) para sostener su hoja de ruta tecnológica, destinada a la construcción de decenas de centros de datos, equipados con cientos de miles de ordenadores que incorporan microprocesadores de última generación, además de infraestructuras energéticas capaces de alimentar estas instalaciones. Se trata de un volumen de capital concentrado en un corto periodo que no tiene precedentes en anteriores revoluciones industriales.
En paralelo, Bloomberg ha informado de que Sam Altman también ha mantenido reuniones con grandes inversores de Oriente Medio para preparar una nueva ronda de financiación que podría valorar a OpenAI en hasta 830.000 millones de dólares (696.871 millones de euros). Por el momento, ni Amazon ni OpenAI han realizado comentarios oficiales sobre estas negociaciones.
El creciente entramado de inversiones cruzadas y alianzas estratégicas entre los principales actores del sector ha despertado inquietud entre algunos analistas, que advierten sobre el riesgo de una burbuja tecnológica, con paralelismos cada vez más evidentes con la vivida a comienzos de los años 2000.
La potencial entrada en el capital de OpenAI se enmarca en una ofensiva más amplia de Amazon para ganar peso en el ecosistema de la inteligencia artificial. En diciembre, la compañía anunció, a través de su filial Amazon Web Services (AWS), el lanzamiento de un nuevo chip de IA destinado a competir directamente con Nvidia, actual líder del mercado. Poco antes, también comunicó una inversión adicional de hasta 50.000 millones de dólares (41.975 millones de euros) para ampliar su capacidad de infraestructuras de IA y servicios de computación de alto rendimiento dirigidos, entre otros, a agencias gubernamentales de Estados Unidos.
Estas apuestas contrastan con el duro ajuste interno que atraviesa el grupo. Amazon comunicó esta semana que reducirá 16.000 puestos de trabajo en todo el mundo, en la que supone la segunda gran ronda de despidos en los últimos tres meses. El recorte afecta a divisiones como AWS, comercio minorista, Prime Video y recursos humanos, y responde tanto a la sobrecontratación tras la pandemia como a la reorganización derivada de la creciente automatización y adopción de herramientas de IA. En total, Amazon emplea a cerca de 1,5 millones de personas a nivel global.
Además, la compañía ha anunciado el cierre de cientos de tiendas físicas de Amazon Fresh y Amazon Go en Estados Unidos, con el objetivo de concentrar sus recursos en el comercio electrónico y las entregas a domicilio. Esta medida supondrá nuevos despidos, aunque el grupo asegura que tratará de recolocar a parte del personal en otras áreas.
Pese a la reestructuración, el negocio de Amazon continúa creciendo. De cara a la presentación de resultados del cuarto trimestre, prevista para la próxima semana, el grupo se aproxima a los 700.000 millones de dólares en ingresos anuales (587.616 millones de euros), lo que marcaría un nuevo máximo histórico. Entre enero y septiembre, la compañía registró una facturación de 503.538 millones de dólares (422.695 millones de euros), con un aumento del 13% en el tercer trimestre.


