El comercio electrónico representa ya el 6,45% del PIB de España, según el European E-Commerce Report 2026, y sitúa al país entre los mercados europeos donde las ventas online tienen mayor peso económico.
El comercio electrónico ha dejado de ser un canal complementario para convertirse en uno de los componentes relevantes de la economía española. Durante 2025, su contribución alcanzó el 6,45% del PIB nacional, frente al 5,97% registrado un año antes.
El avance de casi medio punto porcentual permite a España situarse en la quinta posición europea por peso del ecommerce sobre la economía, solo por detrás de Estonia, Grecia, Francia y Dinamarca. La media de la Unión Europea se queda en el 3,64%.
Los datos proceden del European E-Commerce Report 2026, elaborado para Ecommerce Europe y EuroCommerce, con la participación de Adigital y esCommerce en el capítulo correspondiente a España.
España mueve 108.700 millones en ecommerce B2C
El crecimiento también se refleja en el volumen de negocio dirigido al consumidor final.
España alcanzó en 2025 una facturación B2C de 108.700 millones de euros, un 14% más que el año anterior. Este incremento coloca al mercado español en la tercera posición europea, empatado con Portugal.
El dato permite dimensionar el peso que está adquiriendo el canal digital dentro del consumo. El crecimiento ya no depende únicamente de la incorporación de nuevos compradores: también aumenta la frecuencia y el importe destinado a las compras online.
Por regiones, Europa occidental concentra el 57% de la facturación B2C europea. Le siguen Europa del sur, con el 22%; Europa central, con el 10%; Europa del norte, con el 8%, y Europa del este, con el 3%. Sin embargo, cuando se mide el peso del ecommerce sobre el PIB regional, Europa del sur lidera con un 4,44%.
Siete de cada diez españoles ya compran online
La penetración del comercio electrónico entre los consumidores españoles continúa aumentando.
El informe señala que el 72% de la población de entre 16 y 74 años realizó compras por internet en 2025, dos puntos más que el año anterior. Aun así, España todavía se encuentra por debajo de la media europea, situada en el 77%.
Otro indicador refleja la transformación del comportamiento de compra: el gasto anual de los consumidores españoles se ha triplicado en los últimos cinco años hasta alcanzar los 2.270 euros.
Además, Google mantiene una posición central en el proceso de compra digital. El 95% de los consumidores españoles utiliza el buscador para realizar sus compras online, lo que convierte la visibilidad digital y la captación de tráfico en factores estratégicos para los retailers.
Las empresas apuestan por sus propios canales
La transformación no se limita al consumidor. También está cambiando la forma en que las empresas españolas venden por internet.
Según el informe, el 92% de las empresas comercializa productos o servicios mediante sus propias páginas web o aplicaciones, mientras que el 32% utiliza marketplaces.
La diferencia muestra que los grandes marketplaces forman parte importante del ecosistema, pero no han sustituido a los canales propios. Para las compañías, mantener una relación directa con el consumidor permite controlar aspectos como la experiencia de compra, los datos, la fidelización y la estrategia comercial.
Esta combinación de canales también está impulsando nuevas necesidades en logística, tecnología y marketing digital.
La logística se prepara para más pedidos
El crecimiento del ecommerce tiene una consecuencia directa sobre la infraestructura logística.
Los datos de la CNMC recogidos en el informe apuntan a que la logística española gestionó 1.216 millones de pedidos durante 2024, un 20% más que el año anterior.
El aumento de los volúmenes está acompañado por una mayor diversificación de las opciones de entrega. Taquillas, puntos de conveniencia y sistemas de click & collect se han convertido en piezas cada vez más habituales de la última milla.
La sostenibilidad también empieza a formar parte de esta transformación. El informe señala que el 62% de las empresas utiliza flotas eléctricas o de bajas emisiones, en un contexto en el que el crecimiento del número de envíos obliga al sector a reducir el impacto de las entregas.
La IA entra en el comercio electrónico
La siguiente etapa de transformación digital tiene como protagonista a la inteligencia artificial.
El 21,1% de las empresas españolas de más de diez empleados utiliza IA, una penetración similar a la tendencia europea.
La tecnología no solo está entrando en las operaciones internas. También empieza a modificar la relación entre consumidores y marcas.
El avance de la IA agéntica puede alterar especialmente las fases iniciales del proceso de compra: búsqueda de productos, comparación de alternativas, selección y toma de decisiones. Esto podría cambiar la forma en la que las empresas trabajan el posicionamiento, la adquisición de tráfico y la experiencia de usuario.
La compra seguiría siendo el punto final del proceso, pero buena parte de las decisiones previas podrían pasar progresivamente de las interfaces tradicionales a agentes capaces de buscar y comparar por el consumidor.
El ecommerce español crece también en facturación total
Los datos del informe europeo encajan con la evolución registrada por la CNMC desde otra perspectiva.
El regulador calcula que el comercio electrónico facturó más de 114.800 millones de euros en España durante 2025, un 20,6% más que en 2024. Solo en el cuarto trimestre, el volumen de negocio alcanzó los 31.418 millones, con un crecimiento interanual del 22%.
Las cifras no son directamente comparables con los 108.700 millones de euros del informe europeo, ya que responden a metodologías y ámbitos estadísticos diferentes. La CNMC registra las operaciones de comercio electrónico con origen y/o destino en España, mientras que el informe europeo utiliza su propia metodología para medir el mercado B2C.
Ambos indicadores, no obstante, apuntan en la misma dirección: el canal digital continúa ganando peso dentro de la actividad económica española.
España podría alcanzar el 6,57% del PIB en 2026
Las previsiones recogidas en el European E-Commerce Report apuntan a que la contribución del comercio electrónico podría elevarse hasta el 6,57% del PIB español en 2026.
El crecimiento futuro dependerá de varios factores: la digitalización de las empresas, la evolución del consumo online, la capacidad logística, la confianza de los compradores y la adaptación tecnológica del sector.
Adigital y esCommerce también reclaman que la regulación evolucione al mismo ritmo que el mercado para proporcionar mayor seguridad jurídica a las empresas.
El reto, por tanto, ya no consiste únicamente en conseguir que más españoles compren por internet. El siguiente desafío es construir un ecosistema capaz de escalar el comercio digital sin perder competitividad, eficiencia logística, confianza del consumidor y capacidad de innovación.



