La Unión Europea ya ha activado una de las primeras obligaciones clave del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act). Desde ayer, 2 de agosto, determinados contenidos creados o modificados mediante inteligencia artificial deberán estar claramente identificados para que los usuarios sepan cuándo interactúan con material generado por IA. La medida busca reforzar la transparencia y combatir la desinformación, especialmente ante el auge de los deepfakes y de los sistemas de IA generativa.
La nueva normativa afecta a textos, imágenes, vídeos y audios generados o alterados de forma significativa por inteligencia artificial. Además de los chatbots y asistentes virtuales, que deberán informar de manera visible de que el usuario está interactuando con un sistema de IA.
Qué contenidos deberán identificarse
El Reglamento establece que los proveedores de IA generativa deberán incorporar mecanismos que permitan identificar el origen artificial de los contenidos. Esto será mediante etiquetas visibles además de a través de soluciones técnicas, como metadatos o marcas de agua digitales, para que esa información se mantenga incluso cuando el contenido se comparta en otras plataformas.
También será obligatorio etiquetar los deepfakes y los textos generados por IA que se publiquen para informar sobre asuntos de interés público. Su fin es de evitar que los usuarios los confundan con contenido elaborado íntegramente por personas.
No todos los contenidos estarán sujetos a la norma
La obligación no se aplicará a todos los usos de la inteligencia artificial. Quedan excluidos, entre otros, los contenidos de uso personal, así como las obras artísticas, satíricas o de ficción, siempre que no exista riesgo de inducir a error sobre su naturaleza. Además, cuando exista una supervisión editorial significativa por parte de una persona, algunos contenidos informativos podrán quedar exentos del etiquetado obligatorio.
Las empresas que ya comercializaban sistemas de IA antes del 2 de agosto dispondrán de un periodo de adaptación hasta el 2 de diciembre de 2026 para cumplir con las nuevas obligaciones de transparencia.
Un paso más en la aplicación del AI Act
La entrada en vigor de estas medidas forma parte del despliegue progresivo del AI Act, el primer marco regulatorio integral sobre inteligencia artificial aprobado por la Unión Europea. Tras prohibir determinados usos considerados de riesgo inaceptable, la normativa comienza ahora a aplicar las obligaciones de transparencia para los proveedores de modelos de IA generativa.
En los próximos meses continuará la implantación escalonada del reglamento, mientras la Comisión Europea y las autoridades nacionales supervisan su cumplimiento y desarrollan nuevas directrices para las empresas afectadas.
Más transparencia para generar confianza
Con esta medida, Bruselas pretende que los ciudadanos puedan distinguir con mayor facilidad cuándo un contenido ha sido creado o alterado mediante inteligencia artificial. La Comisión considera que la transparencia será clave para reducir el riesgo de manipulación, reforzar la confianza en los servicios de IA y favorecer un desarrollo responsable de esta tecnología en el mercado europeo.


