La sostenibilidad del modelo de crecimiento basado en computación masiva empieza a generar dudas dentro de OpenAI. Según fuentes citadas por The Wall Street Journal, la compañía no habría alcanzado sus objetivos internos ni en ingresos ni en captación de usuarios, lo que ha activado un debate estratégico sobre el ritmo de inversión en capacidad computacional.
En el centro de esta discusión se sitúa Sam Altman, quien ha defendido de forma reiterada que el acceso a potencia de cálculo es el principal cuello de botella para el desarrollo de la inteligencia artificial. Bajo esta premisa, la empresa ha firmado compromisos a largo plazo para asegurar infraestructura tecnológica, con un impacto financiero significativo en los próximos años.
Sin embargo, la directora financiera, Sarah Friar, habría alertado internamente sobre el riesgo financiero de que estos compromisos, especialmente los vinculados a la compra de capacidad en centros de datos, resulten difíciles de sostener si los ingresos no crecen al ritmo previsto. En términos operativos, esto introduce una tensión clásica entre inversión en escala y disciplina financiera.
El consejo de administración también habría mostrado inquietud respecto a la continuidad de este nivel de gasto en un contexto de desaceleración económica y mayor presión competitiva. En respuesta, parte del equipo directivo estaría impulsando medidas orientadas a la optimización de costes y a un mayor control presupuestario.
Pese a ello, la compañía ha salido al paso de las especulaciones sobre posibles fricciones internas. En un posicionamiento conjunto, Altman y Friar han subrayado que existe alineación total en la estrategia, seguir ampliando la capacidad computacional como eje central del crecimiento. Cualquier insinuación de desacuerdo ha sido descartada públicamente.
Este debate se produce en un momento especialmente delicado. A finales de 2025, el crecimiento de ChatGPT comenzó a mostrar signos de desaceleración, quedando por debajo del objetivo interno de alcanzar los mil millones de usuarios semanales. Paralelamente, el mercado ha intensificado su competencia, con nuevos actores ganando cuota y acelerando la innovación.
En conjunto, el caso de OpenAI ilustra uno de los grandes dilemas estructurales del sector, cómo equilibrar inversiones multimillonarias en infraestructura, clave para el desarrollo de modelos avanzados, con la necesidad de construir un negocio sostenible en términos de ingresos y rentabilidad.


