Tres de los mayores gigantes de la industria audiovisual mundial, Netflix, Warner Bros y Paramount, se han convertido en protagonistas del mayor movimiento empresarial de 2025. Lo que parecía un acuerdo cerrado entre Netflix y Warner Bros ha desencadenado una batalla de cifras multimillonarias y ambiciones estratégicas en torno al futuro del contenido global.
Todo comenzó el pasado viernes, cuando Netflix comunicó oficialmente que había llegado a un acuerdo para adquirir los históricos estudios Warner Bros y la plataforma HBO. La operación, valorada en 83.000 millones de dólares (unos 72.000 millones de euros), incluía la incorporación al catálogo de Netflix de licencias tan icónicas como Friends, The Big Bang Theory, Stranger Things, así como clásicos del cine como Casablanca.
Ted Sarandos, CEO de Netflix, defendió la adquisición asegurando que permitiría “crear nuevas oportunidades para los creadores y ofrecer más opciones a los consumidores”. El acuerdo, pendiente únicamente del visto bueno de los organismos de competencia, situaba a Netflix en posición de convertirse en el actor más dominante del panorama audiovisual global.
Paramount contraataca con una OPA hostil: 98.000 millones de euros sobre la mesa
Sin embargo, apenas 48 horas después, la situación dio un giro inesperado. Paramount -que ya había presentado previamente una oferta rechazada por Warner- anunció una OPA hostil, no solo para adquirir los estudios, sino toda la compañía Warner Bros Discovery.
La oferta asciende a 108.400 millones de dólares (unos 98.000 millones de euros) y convertiría a Paramount en un conglomerado sin precedentes, controlando CBS, CNN, MTV, TNT, Discovery Channel o Comedy Central, entre otros.
¿Quién tiene ventaja?
A día de hoy, Netflix cuenta con un punto a favor determinante: un acuerdo firmado. Si Warner decide romperlo para aceptar la propuesta de Paramount, deberá pagar una indemnización cercana a 3.000 millones de dólares al gigante del streaming.
Pero Netflix también arrastra importantes desventajas. Diversas voces de la industria cinematográfica -incluido el director James Cameron- han alertado de que un control tan amplio del contenido permitiría a Netflix decidir unilateralmente si una película se estrena en cines o solo en plataforma, poniendo “en riesgo el cine tal y como lo conocemos”.
Paramount, por su parte, presume de cercanía con la administración Trump. Entre sus accionistas se encuentran el fondo de Jared Kushner, así como la familia Ellison, aliada estratégica de la Casa Blanca. La compañía asegura que su propuesta sería aprobada por los reguladores con mayor facilidad, y defiende que su enfoque es “pro-Hollywood, pro-consumidores y con más certidumbre” que el de Netflix.
¿Qué pasará ahora?
Paramount quiere resolver la operación en menos de un mes y ha fijado como fecha límite el 8 de enero. Todo depende ahora de la decisión de Warner quien tendrá que decidir si mantiene su acuerdo ya firmado con Netflix o se inclina por la oferta de Paramount.


