Meta retrasa hasta el 20 de noviembre la entrada en vigor de sus nuevas condiciones comerciales, después de que editores y anunciantes alertaran sobre el posible uso de contenidos web para desarrollar productos de inteligencia artificial. La compañía niega que los cambios le otorguen derechos ilimitados sobre esos materiales.
Meta ha aplazado del 30 de octubre al 20 de noviembre la aplicación de sus nuevas condiciones comerciales y de publicidad self-service. La decisión llega tras las críticas de organizaciones de medios y anunciantes digitales, que han trasladado sus preocupaciones a las autoridades de competencia de la Unión Europea y Reino Unido.
La controversia se centra en las cláusulas que regulan el uso de rastreadores automatizados para acceder, indexar, analizar y recopilar contenidos de páginas web vinculadas a empresas que utilizan los productos comerciales de Meta. Según la compañía, estas disposiciones se aplican a sus servicios publicitarios y empresariales y no modifican el funcionamiento de sus rastreadores. Los críticos, sin embargo, consideran que la redacción deja margen para utilizar contenidos editoriales en el desarrollo de productos comerciales, incluidos los basados en inteligencia artificial.
Meta sostiene que necesita más tiempo para explicar a sus socios y partes interesadas qué cambia y qué permanece igual. También ha anunciado que ofrecerá más información sobre el funcionamiento de sus rastreadores web y sobre el uso de robots.txt, el archivo con el que los responsables de una web pueden comunicar sus preferencias a los robots automatizados.
Los editores reclaman garantías sobre sus contenidos
La Asociación Mundial de Editores de Noticias (WAN-IFRA) ha pedido a Meta que suspenda la cláusula de rastreo mientras negocia con el sector. La organización considera que el alcance de las condiciones podría afectar a contenidos de medios de todo el mundo, incluidos aquellos que no se publican directamente en Facebook, Instagram, WhatsApp o Messenger, pero que pertenecen a webs asociadas a sus actividades comerciales.
WAN-IFRA ha planteado cinco demandas:
- Suspender la disposición para los editores durante las negociaciones;
- Impedir que se eludan muros de pago y otros controles de acceso;
- Reconocer de forma vinculante las preferencias expresadas mediante robots.txt y otros mecanismos legibles por máquina;
- Excluir los contenidos editoriales del desarrollo de sistemas de IA salvo que exista una licencia, y
- Permitir que los medios rechacen la cláusula sin perder acceso a las herramientas comerciales de Meta.
La organización afirma que los medios están abiertos a colaborar con las compañías de inteligencia artificial, pero reclama condiciones contractuales claras y una compensación justa por el uso de sus contenidos.
El European Publishers Council también ha cuestionado la falta de garantías explícitas. Su postura es que mantener una página corporativa en las plataformas de Meta o promocionar una suscripción no debería conceder a la compañía derechos generales sobre el sitio web y el archivo histórico de un medio.
Meta defiende el alcance de las condiciones
La compañía ha rechazado que las nuevas cláusulas le concedan derechos ilimitados para utilizar contenidos de terceros. Su explicación es que los cambios consolidan las condiciones relativas a sus productos publicitarios y empresariales, sin alterar cómo operan sus rastreadores web.
Meta también señala que los propietarios de los sitios pueden utilizar robots.txt para comunicar sus preferencias. Esta respuesta no ha resuelto las objeciones de los editores, que reclaman que esas garantías queden recogidas expresamente en las condiciones contractuales y no dependan únicamente de explicaciones públicas de la empresa.
La discusión se produce en un contexto de creciente tensión entre los propietarios de contenidos y las compañías tecnológicas que desarrollan herramientas de inteligencia artificial. Los medios buscan proteger su propiedad intelectual y negociar las condiciones bajo las que sus materiales pueden utilizarse para entrenar o desarrollar nuevos servicios.
Bruselas y Reino Unido examinan las quejas
Las nuevas condiciones han llegado a las autoridades de competencia de ambos territorios. La Competition and Markets Authority (CMA) británica ha mantenido conversaciones urgentes con Meta, mientras que la Comisión Europea ha recibido una denuncia y está examinando el asunto. Bruselas también ha solicitado información a empresas que todavía no han publicado resúmenes sobre los datos utilizados para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.
El aplazamiento ofrece tres semanas adicionales antes de la nueva fecha de aplicación, pero no supone la retirada de las cláusulas ni confirma que Meta vaya a modificarlas. El siguiente paso será comprobar si las explicaciones anunciadas por la compañía y las conversaciones con el sector dan respuesta a las exigencias de los editores.
Para los medios digitales, el resultado puede tener implicaciones que van más allá de Meta: afecta a cómo se definen los permisos para acceder a contenidos web, qué valor contractual tienen las preferencias de los titulares y qué garantías deben existir cuando esos materiales pueden utilizarse para desarrollar servicios comerciales basados en IA.





