Durante los últimos años, Shein anunció ambiciosos planes para localizar parte de su producción en mercados estratégicos como Brasil, Turquía o México con el objetivo de reducir tiempos de entrega, responder a la presión regulatoria y disminuir su dependencia de China. Sin embargo, los datos de su reciente documentación para la salida a bolsa muestran una realidad muy distinta: más del 90 % de sus ingresos netos de 2025 procedieron de productos almacenados y enviados desde almacenes centrales en China.
La cifra confirma que la estrategia de localización apenas ha tenido impacto en el modelo operativo de la compañía. Pese a las inversiones anunciadas y a la creación de marketplaces con vendedores locales en varios países, Shein continúa apoyándose principalmente en su extensa red de fabricantes y centros logísticos chinos.
La producción local no ha cumplido las expectativas
Uno de los ejemplos más claros es Brasil, donde Shein prometió convertir el país en un centro de producción para Latinoamérica. El plan contemplaba colaborar con miles de fábricas locales y generar decenas de miles de empleos, pero la iniciativa encontró importantes obstáculos relacionados con los costes laborales, la regulación, la logística y la capacidad de producción.
La propia compañía reconoció este año que el proyecto ha avanzado mucho más despacio de lo previsto y que ha optado por un enfoque más selectivo con los fabricantes locales.
El modelo chino sigue siendo su gran ventaja competitiva
Mantener la producción concentrada en China permite a Shein conservar uno de los pilares de su éxito: una cadena de suministro extremadamente rápida y flexible. La empresa trabaja con miles de proveedores capaces de diseñar, fabricar y distribuir nuevas prendas en cuestión de días, reduciendo el riesgo de exceso de inventario y adaptándose rápidamente a las tendencias.
Este modelo continúa ofreciendo ventajas en costes y velocidad que, por ahora, no ha logrado replicar en otros mercados.
La presión regulatoria obliga a replantear la estrategia
No obstante, la dependencia de China también aumenta la exposición de Shein a los cambios regulatorios. La eliminación de determinadas exenciones aduaneras en mercados como la Unión Europea y Estados Unidos incrementará los costes de los envíos internacionales y podría reducir parte de la ventaja competitiva de los grandes operadores de comercio electrónico transfronterizo.
Ante este escenario, la compañía sigue ampliando su marketplace para incorporar vendedores locales y diversificar su oferta, aunque el peso de estas operaciones continúa siendo reducido frente al negocio tradicional basado en exportaciones desde China.
Un desafío para su crecimiento internacional
Los datos reflejan que transformar una cadena de suministro construida durante años en China resulta mucho más complejo de lo previsto. Mientras competidores como Amazon o Zalando operan con redes logísticas regionales, Shein continúa dependiendo de un modelo centralizado que le ha permitido crecer rápidamente, pero que ahora se enfrenta a nuevos retos regulatorios y comerciales.
A corto plazo, todo indica que China seguirá siendo el centro de operaciones de la compañía, mientras Shein busca nuevas fórmulas para expandirse internacionalmente sin perder la eficiencia que ha impulsado su crecimiento.


