La Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo ha dado luz verde a su posición oficial sobre dos propuestas legislativas que eliminarían la mayor parte de los aranceles a bienes industriales y agrícolas procedentes de Estados Unidos. La votación, celebrada con 29 votos a favor, 9 en contra y 1 abstención, refleja un respaldo mayoritario pero con matices: la apertura no será incondicional.
La legislación busca implementar los aspectos arancelarios del acuerdo «Turnberry», el pacto político alcanzado entre la Unión Europea y Washington en julio de 2025. Pero los eurodiputados han dejado claro que cualquier concesión comercial irá acompañada de garantías explícitas para proteger los intereses europeos.
Una red de seguridad de múltiples niveles
El ponente del expediente, el eurodiputado Bernd Lange, definió el texto como una apuesta por «una dosis de estabilidad, equidad y firmeza» en la relación transatlántica. Para mantener el control del Parlamento sobre la aplicación del acuerdo, el texto incorpora tres condiciones clave que se suman a las llamadas «cinco S»; que incluyen soluciones para el acero y aluminio, mecanismos de salvaguardia y cláusulas de paralización y extinción.
La primera es una cláusula de suspensión reforzada: si Estados Unidos impone aranceles a cualquier Estado miembro como represalia por sus decisiones de política exterior, la UE paralizará de inmediato el trabajo legislativo sobre estas preferencias comerciales. «Las amenazas arancelarias contra uno de nosotros son una amenaza contra todos nosotros», advirtió Lange. La misma suspensión se activaría si Washington eleva de forma generalizada sus aranceles de la Sección 122 del 10% al 15%.
La segunda es la cláusula de inicio (Sunrise clause): las ventajas arancelarias para los productos estadounidenses no entrarán en vigor de forma automática, sino solo cuando EE. UU. haya cumplido efectivamente los compromisos adquiridos en Turnberry.
La tercera condición afecta directamente al sector industrial europeo: como requisito previo a la entrada en vigor del reglamento, los aranceles aplicados a los productos europeos con menos de un 50% de contenido en acero o aluminio deberán reducirse del 50% al 15%.
Un proceso marcado por las turbulencias políticas
El camino hasta esta votación no fue sencillo. La Comisión tenía previsto votar el texto en enero, pero tuvo que aplazarlo en dos ocasiones: primero por las amenazas estadounidenses sobre Groenlandia y después por la incertidumbre generada tras un fallo del Tribunal Supremo de EE. UU. y la respuesta de la administración Trump al mismo.
Con la posición del comité ya fijada, el próximo hito será la votación en el pleno del Parlamento Europeo, prevista para el 26 de marzo. Solo tras ese respaldo plenario podrán arrancar las negociaciones definitivas con los gobiernos de los Estados miembros para cerrar la forma final de la legislación.



