En un contexto en el que la sostenibilidad ha dejado de ser un valor añadido para convertirse en una exigencia, Debuencafé se establece como un proyecto que aspira a ir más allá del producto. Su fundador, Miguel Munilla, defiende un modelo en el quecada taza de café genera impacto, integrando sostenibilidad ambiental, compromiso social y eficiencia operativa en toda la cadena de valor.
Desde la trazabilidad inicial hasta la optimización logística e inclusión laboral, la empresa se adhiere a una perspectiva integral en un sector que, además, afronta un futuro incierto caracterizado por el crecimiento de la demanda y la disminución del área cultivable.
Ecommerce News (EcN): Debuencafé nace con una identidad muy vinculada al producto y al origen, ¿cómo definiría hoy la filosofía de la empresa y qué papel juega la sostenibilidad dentro de su modelo de negocio?
Miguel Munilla (MM): En Debuencafé, concebimos la sostenibilidad de una manera holística, abarcando su totalidad. Para nosotros, la sostenibilidad no es un destino, sino un camino de mejora continua. Desde los inicios de este proyecto, hemos identificado las etapas clave que componen el proceso que va desde el cultivo hasta el momento en que disfrutamos de una taza de café. Analizamos cada una de estas fases en profundidad, estableciendo procesos que nos permitieran generar un impacto significativo de manera más sostenible.
A partir de esta reflexión, determinamos en cuáles de estas etapas podíamos actuar directamente, aprovechando nuestro conocimiento y recursos, y en cuáles era fundamental asociarnos con los mejores compañeros de viaje que compartieran nuestra visión. Así, buscamos alcanzar el mejor resultado posible.
La sostenibilidad es la razón de ser de nuestro proyecto. Sin embargo, entendemos que este concepto va mucho más allá de lo que comúnmente se asocia con el ámbito medioambiental. Muchas veces, se olvida el impacto social y local, que para nosotros son las áreas en las que más nos focalizamos para generar un efecto positivo.
EcN: El canal online es cada vez más relevante, ¿cómo gestionan el e-commerce para que sea lo más sostenible posible, especialmente en aspectos como el packaging, la optimización de envíos o la reducción de devoluciones?
MM: En Debuencafé nos esforzamos por priorizar aquellos aspectos que consideramos más fáciles y rápidos de implementar. Algunos, como por ejemplo el traslado del café desde su origen hasta el destino en distintos puertos españoles se escapan a nuestro control para mejorar su sostenibilidad.
Sin embargo, en otros puntos de la cadena, sí podemos marcar la diferencia. Por ejemplo, decidimos innovar en nuestros formatos de envase, siendo pioneros en esta iniciativa. Observamos que la mayoría de la industria cafetera ofrecía sus productos en cajas de diez cápsulas, mientras que nosotros optamos por un enfoque diferente. Nuestra unidad mínima de venta serían veinticinco cápsulas en una bolsa. Este cambio reduce significativamente el consumo de materia prima y, a nivel operativo y logístico, resulta mucho más práctico.
Pero no nos detuvimos ahí. Creamos un dispensador que ofrece cincuenta y ciento cincuenta cápsulas. Hoy en día, se ha convertido en uno de nuestros productos estrella. En lugar de tener quince cajas de diez cápsulas, ahora contamos con una sola caja de ciento cincuenta, que no solo es funcional, sino que también minimiza el desperdicio.
Además, ofrecemos un formato a granel de cuatrocientas cápsulas, ideal para grandes consumidores, como cadenas de hoteles que utilizan nuestras cápsulas en las habitaciones. Este tipo de presentación es práctico y eficiente.
Es fundamental escuchar a nuestros clientes y buscar soluciones que se adapten a sus necesidades. Otra iniciativa que implementamos es que toda nuestra operación se lleva a cabo en centros especiales de empleo, donde trabajan personas con distintos grados de discapacidad. Algunas pueden manejar una carretilla en el almacén, mientras que otras se encargan de montar y llenar los dispensadores con cápsulas.
EcN: ¿Han implementado medidas concretas para reducir la huella de carbono asociada a la venta online, como envíos agrupados, materiales reciclables o acuerdos con operadores logísticos sostenibles?
MM: Nosotros no tenemos una única medida, sino que trabajamos la reducción de la huella de carbono desde un enfoque bastante global. Sobre todo, donde más foco ponemos es en la parte logística, una de las partes de la cadena con mayor impacto.
Por ejemplo, hacemos un control muy exhaustivo de las emisiones en almacenamiento y transporte, lo que nos permite identificar exactamente dónde podemos mejorar. En el caso del almacén, hemos ido aplicando mejoras para ganar eficiencia, como una mejor gestión del stock o de los propios procesos, y eso se traduce en una reducción progresiva de emisiones.
En transporte, que es uno de los puntos más críticos, llevamos un seguimiento mensual muy detallado, lo que nos permite optimizar rutas, agrupar envíos y ser más eficientes en general.
Pero para nosotros hay algo clave, y es que esto no va solo de lo que hagamos internamente. Trabajamos con partners que están alineados con nuestro propósito, porque si no, es imposible reducir el impacto real en toda la cadena.
Al final, es una combinación de medición constante, optimización operativa y colaboración con partners sostenibles, más que una acción aislada.
EcN: La logística es uno de los grandes retos ambientales del comercio actual, ¿qué decisiones han tomado en Debuencafé para que su cadena logística aporte de forma positiva al medio ambiente?
MM: Una de las iniciativas que exploramos fue implementar soluciones de última milla, donde el reparto estuviera a cargo de personas en riesgo de exclusión social. Sin embargo, esta opción no funcionó como esperábamos, enfrentamos numerosos problemas e incidencias que nos llevaron a reconsiderar nuestra estrategia.
Reconocemos que uno de los mayores retos en el mundo logístico es encontrar maneras de hacer que la última milla sea más sostenible. A partir de esta experiencia, hemos enfocado nuestros esfuerzos en optimizar nuestro packaging y las cajas de envío, asegurándonos de que sean lo más completas posible, con el menor espacio vacío.
También hemos trabajado en la logística de producción, desde el centro de tostado hasta nuestros almacenes. Esto implica realizar pedidos agrupados, buscando siempre la máxima optimización. Por ejemplo, aprovechamos los huecos de palets vacíos en camiones que llegan a nuestras instalaciones. Si podemos esperar un poco más para recibir un envío, como que llegue el jueves en lugar del martes, lo aceptamos sin problema. Esta flexibilidad no solo resulta más económica, sino que también contribuye a optimizar nuestra logística y reducir el impacto ambiental.
EcN: A la hora de elegir proveedores, ya sea de café, packaging o servicios logísticos, ¿qué estándares o criterios de sostenibilidad consideran imprescindibles? ¿Exigen certificaciones específicas o valoran más la coherencia global del proyecto?
MM: Para nosotros como primera empresa de café con certificación B Corp en España desde el 2021 tenemos el firme compromiso y autoexigencia de generar el mayor impacto posible en toda nuestra área de influencia y esto por supuesto implica directamente a nuestros proveedores.
En nuestro caso, lo que hicimos fue definir unos principios básicos de actuación para proveedores y partners. Es un documento que todos tienen que firmar si quieren trabajar con nosotros, y en él se comprometen, mediante una declaración responsable, a cumplir con aspectos clave como el respeto a la legislación, la ética, las personas y el medio ambiente, con criterios bastante concretos.
Para nosotros esto no es negociable, todos nuestros proveedores tienen que estar alineados con estos estándares, y si no los cumplen, directamente no trabajamos con ellos.
Más allá de certificaciones específicas, que obviamente valoramos, lo que realmente buscamos es una coherencia global en la forma de trabajar.
Y otro punto importante es la proximidad. Siempre que podemos, apostamos por proveedores cercanos, porque eso también tiene un impacto directo, tanto a nivel de sostenibilidad como de control de la cadena. Entre un proveedor lejano y uno local, normalmente vamos a priorizar el local.
EcN: El consumidor es cada vez más exigente en materia de sostenibilidad, ¿cómo cree que evolucionará el sector del café en los próximos años y qué papel quiere jugar Debuencafé en esa transformación?
MM: Las previsiones del sector del café a medio plazo no son especialmente optimistas. Estamos viendo un incremento muy fuerte de la demanda a nivel global, sobre todo porque cada vez más gente joven se está aficionando al café y, además, hay países donde antes prácticamente no se consumía y ahora está creciendo mucho.
El problema es que la oferta es limitada. El café solo se puede cultivar en una zona muy concreta del planeta, lo que se conoce como el cinturón cafetero, cerca del ecuador. Y en esas zonas, factores como la deforestación o el cambio climático están reduciendo cada vez más la superficie cultivable.
A eso se suma que muchos pequeños productores están abandonando el cultivo porque no siempre es la opción más viable para su futuro. Entonces, si cada vez hay menos capacidad de producción y más demanda, lo que va a pasar es bastante claro: el café se va a encarecer. De hecho, en los últimos años ya hemos visto subidas de precios por encima del 20%, lo cual nos da idea de que el café se pueda ir convirtiendo cada vez más en un producto de “lujo”.
En ese contexto, nosotros queremos aportar nuestro granito de arena. Nuestro papel es seguir ofreciendo un café con un compromiso real detrás, haciendo las cosas bien y generando un impacto positivo, tanto a nivel social como medioambiental.
Y a partir de ahí, nuestro objetivo es claro, llegar al mayor número posible de personas y empresas que quieran consumir o trabajar con nosotros, pero siempre manteniendo esa coherencia con nuestro propósito.
EcN: En un sector como el del café, donde el impacto ambiental y social en origen es clave, ¿cómo trabajan para garantizar trazabilidad y relaciones responsables con los productores?
MM: Entendemos que la etapa inicial es fundamental, si no la abordamos adecuadamente, el resto del proceso carece de sentido. Un mal comienzo puede invalidar todo lo que se construya posteriormente. Por ello, hemos decidido asociarnos con compañeros de viaje de confianza, en particular con una empresa familiar con más de 50 años de trayectoria en sostenibilidad e impacto. Esta empresa, la familia Nobel, fue pionera, por ejemplo, en el lanzamiento de cápsulas compostables a nivel nacional, siempre adelantándose un paso a la industria.
Para nosotros, ellos son más que socios, son aliados en la definición de los orígenes, los blends y las calidades de nuestros cafés. Su especialización en la conexión directa con el origen nos permite obtener una comprensión más clara de las características de cultivo y gestión del café en su lugar de origen.
Sin embargo, esto era solo una condición necesaria, no suficiente. Tras analizar las diversas certificaciones disponibles, optamos por asegurarnos de que todos nuestros cafés estuvieran certificados bajo el sello Rainforest. Este distintivo, representado por la emblemática rana, garantiza que los métodos de cultivo utilizados minimizan el impacto ambiental y procuran la conservación de la biodiversidad. Además, se asegura que quienes cultivan estos cafés disfruten de condiciones dignas y salarios justos.
Por último, me gustaría destacar que actualmente estamos iniciando nuestros primeros pasos hacia el origen, valorando dos proyectos con comunidades y cooperativas en Uganda. Estas cooperativas, compuestas mayormente por mujeres que gestionan microfincas, se agrupan para potenciar su economía. Trabajamos en colaboración con una fundación española, Open Valley Foundation, que nos apoya en la recepción de muestras y en la evaluación de la posibilidad de trabajar directamente con ellas.
EcN: Trabajan con indicadores de medición de impacto (huella de carbono, consumo energético, residuos), ¿qué aprendizajes han obtenido y qué objetivos se han marcado a medio plazo?
MM: Nosotros trabajamos con indicadores de medición de impacto, sobre todo en dos grandes áreas, la de impacto medioambiental e impacto social.
En la parte medioambiental, medimos de forma bastante detallada todo lo relacionado con la huella de carbono, diferenciando entre almacenamiento y transporte, haciendo un seguimiento periódico que nos permite ver la evolución. Por ejemplo, hemos visto cómo en almacenamiento hemos conseguido reducir emisiones de un trimestre a otro, lo que nos confirma que las medidas de eficiencia que estamos aplicando están funcionando.
También analizamos el impacto desde el diseño del propio producto. Por ejemplo, calculamos el ahorro de huella de carbono en nuestro packaging, comparando nuestros packs con alternativas más tradicionales del sector. Ahí trabajamos con materiales más sostenibles, utilizamos menos tintas y, además, tintas compostables, lo que reduce significativamente el impacto.
A nivel de aprendizajes, lo más importante es que lo que no se mide no se puede mejorar. Tener estos indicadores nos permite tomar decisiones mucho más concretas y ver dónde realmente podemos actuar.
Y a medio plazo, nuestro objetivo es seguir avanzando en esa línea: reducir cada vez más el impacto en toda la cadena, optimizando procesos, mejorando materiales y asegurándonos de que todos los partners con los que trabajamos estén alineados con estos criterios.
EcN: Más allá del impacto ambiental, ¿qué tipo de acciones sociales desarrolla Debuencafé y qué buscan generar con ellas en las comunidades de origen y en el entorno local?
MM: Para nosotros, la parte social es, de hecho, la verdadera esencia del proyecto. Siempre decimos que el café, al ser un producto de consumo diario, es la excusa perfecta para generar oportunidades de trabajo digno y recurrente a un colectivo tan necesitado como es el de las personas con discapacidad. Detrás de cada taza de nuestro café hay la mano de personas que con todo su cariño lo hacen posible. Un café que despierta todo lo bueno que cada uno de nosotros tenemos dentro.
Nosotros trabajamos principalmente en dos líneas. Por un lado, el ecommerce, y por otro, el servicio de café para empresas. No estamos en retail ni en hostelería, y eso nos permite tener un modelo muy enfocado y controlado.
Actualmente, de forma directa, estamos impactando en torno a 33 personas con discapacidad que trabajan dentro del proyecto. Pero el impacto va más allá, pues de forma indirecta llegamos a muchas más, y además de la remuneración por su trabajo, también contribuimos a generar recursos adicionales para programas de apoyo o necesidades específicas.
Al final, lo que buscamos es generar un círculo virtuoso: ofrecer un café de calidad, con un enfoque sostenible, y que al mismo tiempo tenga un impacto social real. Para ello, hemos trasladado toda nuestra operativa a un centro especial de empleo donde se gestionan tareas como la recepción, la logística, la manipulación, la preparación de pedidos o incluso la facturación, tanto en ecommerce como en B2B.


