Sephora Canadá ha sorprendido esta temporada con una de las campañas navideñas más creativas del año: transformar las listas de deseos de sus seguidores en anuncios reales repartidos por ciudades como Toronto, Vancouver y Montreal. La iniciativa, desarrollada junto a la agencia Courage, convierte un gesto íntimo -pedir un regalo- en una experiencia pública y memorable que conecta directamente con los consumidores.
De un DM en Instagram a una valla publicitaria
La mecánica de la campaña es tan sencilla como disruptiva. Sephora invitó a los usuarios de Instagram a enviar un mensaje directo indicando qué producto deseaban, quién esperaban que se lo regalara y la ciudad en la que vivían. Algunas de estas peticiones no solo fueron escuchadas: se materializaron en vallas publicitarias, cajas de pizza, fundas de café e incluso plazas de aparcamiento personalizadas, convirtiendo los deseos de los consumidores en elementos visibles para toda la ciudad.
Este enfoque mezcla escucha social, creatividad y medios tradicionales, transformando contenido generado por usuarios en soportes exteriores de gran impacto.
Un impulso festivo que acerca a los consumidores a sus regalos soñados
Allison Litzinger, vicepresidenta sénior de marketing de Sephora Canadá, destaca el espíritu de la campaña: «Durante toda la temporada escuchamos a nuestra comunidad hablar de los productos que esperan recibir, y este año queríamos llevar esa información al mundo real de manera alegre y memorable. Al convertir las listas de deseos de nuestros fans en vallas publicitarias, celebramos sus opiniones y destacamos a Sephora como el destino para los regalos de belleza más codiciados«.
La acción refuerza a Sephora como marca de referencia en la temporada navideña y amplifica un fenómeno creciente en marketing: la publicidad personalizada, la interactividad basada en deseos reales y la integración de redes sociales con soportes exteriores.
La revolución del exterior: de escuchar al consumidor a ocupar la ciudad
Por su lado, Joel Holtby, fundador y codirector creativo de Courage, subraya el valor innovador de la propuesta: «La gente da pistas cada año, pero Sephora amplificó esas pistas de forma audaz y divertida. Es un ejemplo claro de cómo la escucha social puede impulsar avances revolucionarios en la publicidad exterior«.
El resultado es un híbrido entre participación digital y despliegue urbano que no solo genera engagement, sino que facilita la compra de regalos al recordar, de forma pública, qué productos desean los seres queridos.
Con esta acción, Sephora Canadá demuestra que la combinación de creatividad, tecnología y escucha activa puede transformar una tradición como la lista de deseos en un espectáculo urbano con repercusión mediática. La campaña sitúa a la cadena de belleza en el centro de la conversación navideña, refuerza su liderazgo en el mercado y muestra cómo los formatos tradicionales pueden renovarse con la participación del consumidor.





