El ecommerce transfronterizo en Europa sigue dominado por grandes grupos del norte del continente. De acuerdo con la última edición del informe TOP 500 B2C Cross-Border Retail Europe, elaborado por Cross-Border Commerce Europe, las empresas H&M, JYSK e IKEA, encabezan el ranking de los vendedores con mejor rendimiento en ventas internacionales online.
El estudio sitúa a IKEA en la primera posición por tercer año consecutivo, afianzando su liderazgo debido a su extensa presencia en numerosos mercados de Europa. Mientras que H&M se mantiene en el tercer puesto, JYSK sube al segundo después de haber estado en la quinta posición el año pasado. Por detrás aparece Zalando, que se posiciona como el primer pure player del ranking.
Un top 10 con cambios y nuevos actores
El ranking muestra cambios significativos en el top 10 de Europa. La firma danesa Pandora y MediaWorld (Ceconomy), emergen como nuevos actores, impulsados por la expansión internacional de su mercado. Lidl, que ocupaba el segundo lugar el año pasado, cae al noveno puesto. En paralelo, compañías como Lego o Decathlon quedan fuera de la clasificación.
Uno de los aspectos destacados del ranking es que los tres líderes fusionan el comercio electrónico con el retail físico, lo cual resalta la relevancia de las estrategias omnicanales en contraposición a las que son completamente digitales.
Crecimiento del mercado con señales de desaceleración
En términos de mercado, el comercio electrónico transfronterizo sigue una tendencia positiva, pero con indicios de moderación. Cross-Border Commerce Europe confirma que en 2025, el desembolso en este sector alcanzó los 108.000 millones de euros, lo que equivale al 25% del comercio electrónico europeo total (excluyendo viajes).
El ranking Top 500, que se concentra solamente en ventas transfronterizas, tiene un total de 86.000 millones de euros, lo que significa un aumento del 25% en comparación con el año anterior. Sin embargo, la industria advierte de que el sector ha entrado en una etapa de crecimiento más lenta y con una estabilización progresiva, influenciada por el entorno macroeconómico y un aumento en la presión sobre la rentabilidad.



